Balance de un año del matutino argentino “Crítica”

criticaDsD / diariosobrediarios.com.ar / Crítica cumplió un año. El propio matutino decidió celebrarlo regalando a sus lectores una revista con las “mejores tapas”. DsD presenta aquí un balance de su primer año de vida. Entre otras cosas se analizarán aquí varios aspectos característicos del matutino. Su posicionamiento editorial ante el gobierno nacional, el estilo de editar la información y el “periodismo de denuncia”, los cambios que se produjeron tanto en lo periodístico como en lo accionario, los temas en que logró “armar agenda” y “arrastrar” al resto de los diarios. Su pelea con Clarín y la autorreferencia.

El domingo 2 de marzo del año pasado se conoció la primera edición del diario Crítica, al que su director Jorge Lanata definió como “el último diario en papel”. El lanzamiento generó una importante expectativa en el ambiente periodístico. No sólo por el regreso del otrora conductor de “Día D” a la dirección de un matutino, sino por la posibilidad de que lograra renovar el sector de la prensa gráfica, con nuevas miradas, otros puntos de vista, más información y una ampliación del espacio de expresión pública. Para los periodistas también significó la apertura de una nueva fuente de trabajo. Y para los lectores, un nuevo medio de comunicación.
Este trabajo de Diario sobre Diarios (DsD) incluye la inicial conformación accionaria de la empresa editora y los cambios que se fueron dando a lo largo del primer año, como también las modificaciones que hubo en su staff de editores. Se incluye un análisis de su posicionamiento editorial, con una evaluación del tratamiento informativo que el matutino le brindó al gobierno nacional y a los distintos actores de la agenda mediática. Se analiza también el tipo de información que difunde el matutino, básicamente aquellas que llegan a los principales títulos de tapa. Se recuerda el enfrentamiento público que el diario sostuvo con el Grupo Clarín el año pasado. Asimismo se incluye una breve referencia a las ventas y la falta de publicidad, como también los puntos destacables, los temas en que el matutino logró “armar agenda” y otra característica central como la autorreferencia.

La empresa

El diario nació conformado por un grupo de accionistas liderado por el abogado Pablo Jacoby y el ex juez federal Gabriel Cavallo (CEO del diario). Ellos sumaron como otro de los propietarios a Marcelo Figueiras, presidente de Laboratorios Richmond.

En noviembre del año pasado, Cavallo renunció a su puesto en la sociedad y Jacoby también hizo pública su renuncia al proyecto. Según le dijo al sitio Enciclomedios, su salida obedeció a “problemas políticos y personales”. Es que unos días antes se había afirmado en el ambiente periodístico que el ex presidente de Aerolíneas Argentinas, el español Antonio Mata, había entrado como accionista del matutino, incluso con el nombramiento de un director por parte de su grupo.

Lanata nunca admitió públicamente el ingreso de Mata a la sociedad. En las pocas veces que se refirió a ello dijo que era “un importante anunciante” del diario. En efecto, las publicidades de la línea aérea de Mata, Air Pampas (aún no habilitada para volar) aparecen a toda página en el matutino.

En un reportaje que el CEO de Perfil, Jorge Fontevecchia, le hizo a Mata, el español confirmó que había ingresado en la sociedad del diario Crítica. Sin embargo esa respuesta no fue incluida en la entrevista que finalmente se publicó en Perfil. Según comentaron a DsD periodistas muy cercanos a Lanata, fue él mismo quien le habría pedido a Fontevecchia que no imprimiera ese pasaje del diálogo.

En la redacción central de Crítica, la mayoría de los periodistas fueron informados por los responsables de la redacción sobre el ingreso de Mata como el principal accionista. En los últimos días se comentó que Mata también tentó a otros empresarios españoles (¿los ex directivos de Marsans?) para ingresar al directorio de la empresa.

La escasez de información pública acerca de la composición accionaria de Crítica (opacidad habitual en las empresas periodísticas del país), hace que día a día, corran rumores tanto sobre su propiedad como sobre posibles nuevos socios.

De esta forma, hay versiones que indican que Lanata estaría haciendo gestiones para que el Grupo Prisa ingrese a la empresa. La relación de Lanata con Prisa no es nueva: el periodista participó en un programa de la radio española “Cadena Ser”, propiedad del grupo fundado por el fallecido Jesús de Polanco. Con la misma intensidad que corren esas versiones, hay otras que afirman que grupos cercanos al Gobierno estarían intentando hacerse de una porción paquete accionario. Nada se puede desmentir o confirmar aún.

En tanto, en noviembre del año pasado, un fallo judicial obligó a la empresa editora a cesar en el uso de la marca “Crítica” (y su variante “Crítica de la Argentina”), propiedad de la Sociedad Distribuidora de Diarios y Revistas, que la recibió como legado del fundador del anterior Crítica, Natalio Botana. Sin embargo, el cambio aún no se hizo efectivo, por lo que se supone que la empresa apeló el fallo. La Justicia tendrá la última palabra en este tema.

Los primeros problemas y las desvinculaciones

Una de las cosas que, a priori, se dijeron de Crítica fue que había logrado conformar un interesante plantel de periodistas, en su mayoría provenientes de los diarios Perfil, Página/12 y Veintitrés. Por aquel tiempo se mencionaba que Lanata no había conseguido “sacarle” ningún periodista a Clarín o La Nación para las secciones calientes.. También se sostenía que en Crítica había una buena cantidad de “grandes plumas” o “grandes cronistas”, pero pocos periodistas con buena información de la coyuntura política y económica.

Lo primero que sorprendió de Crítica, una vez en la calle, fue la salida de quien oficiaba como subdirector del matutino, Martín Caparrós. El autor de “La Voluntad” decidió abandonar el cargo a menos de un mes de que el matutino saliera al mercado. Sin embargo, siguió como columnista. Según comentaron a DsD en su momento fuentes de Crítica, Caparrós no estaba contento con el “estilo” del diario. A los pocos días también dejó su cargo Eduardo Blaustein, quien había sido designado como secretario de redacción. Tampoco se fue por completo del matutino: quedó a cargo de la edición de la “doble central”. Para cubrir esas bajas, Daniel Capalbo dejó de dirigir la web para pasar al papel para conducir la redacción junto con Guillermo Alfieri y Andrea Rodríguez.

A lo largo del año, el diario tendría nuevas modificaciones en su línea de editores. Gustavo Veiga, a cargo de Deportes, volvió a Página/12. Silvio Santamarina dejó de encargarse de la edición de Política para pasar a ser columnista. Lo mismo hicieron Diego Schurman y Maximiliano Montenegro: ambos dejaron de estar en el “día a día” para escribir columnas sobre sus especialidades. Para reforzar esas áreas llegó a Política Esteban Talpone, proveniente de Radio Mitre, secundado por Ignacio Miri y Gabriela Granata. Claudio Zlotnik y Alejandro Bianchi se hicieron cargo de Economía.

Meses después abandonó la jefatura de Cultura Gabriela Esquivada, con un resonante intercambio de mails publicado en diferentes blogs con quien estaba a cargo del área, Osvaldo Bazán. DsD decidió entonces no difundir esos correos entre ambos, ya que entendió se trataba de un intercambio privado y el tono del desencuentro pareció más personal que de contenidos. La pelea desencadenó la incorporación como responsable de la sección de Sergio Olguín, director de la revista literaria “La mujer de mi vida”. En tanto, en los últimos días se alejó Pablo Perantuono, segundo editor de la revista dominical “C”, que sigue a cargo de Paula Rodríguez.

Para recordar cómo fue la conformación de Crítica, tanto desde su aspecto empresarial como de la redacción periodística, se puede acudir a la Zona Dura que DsD publicó unos días antes de la salida del matutino.

 Posicionamiento crítico

Fiel a su nombre, Crítica tuvo desde su inicio un claro posicionamiento editorial: se paró en el espacio crítico hacia el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, ámbito en el que también se encuentran La Nación y el periódico Perfil. Lo hizo a fuerza de información desfavorable al oficialismo, denuncias de presuntos hechos de corrupción y burlas o ridiculizaciones a determinadas acciones oficiales. Según el relevamiento de tapas que realiza DsD para su publicación “Reporte DsD” desde su salida el 2 de marzo hasta el 10 de diciembre de 2008 (cuando se cumplió un año de gestión de Cristina Kirchner), el matutino editó 35 portadas positivas para el Gobierno, 140 neutras o que no tuvieron al Gobierno como protagonista de la información y 106 negativas.

 

Otros actores de la agenda mediática no recibieron un similar nivel de negatividad informativa desde las portadas, como el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri o el gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Tampoco el diario cuestionó desde sus titulos principales de tapa a dirigentes opositores o a los integrantes de la comisión de la Mesa de Enlace rural.

 Liviandad informativa

En el marco de este tratamiento crítico hacia el Gobierno Nacional, hay un aspecto delicado y difícil de abordar. Se trata de la “liviandad informativa” y que rememora a ciertas prácticas periodísticas de la década del 90, cuando, como dijo el periodista Jorge Fernández Díaz, había “un Watergate berreta por día”.

En esta línea edita Crítica (en la que, justo es decirlo, también incurren algunas publicaciones de la Editorial Perfil). Se trata de “denuncias” presentadas como “primicias” o “exclusivas” pero que al no tener un mínimo de sustento informativo, no generan ningún tipo de repercusión tanto en otros medios como en los protagonistas afectados por esas “investigaciones”.

Se trata de notas en que lo importante de la información está brindado por fuentes anónimas, o por “papeles” filtrados por distintas fuentes, que no deberían alcanzar para darle una dimensión tal como para configurar un título principal.

También se utiliza el conocido recurso de jerarquizar en las portadas “informes” sobre distintos temas brindados por dirigentes de la oposición, pero que el diario hace propios. Muchas veces el matutino no les dice a sus lectores que esa información fue brindada por una fuente interesada en generar una efecto negativo hacia el “denunciado” (con lo que cambiaría la valoración de los datos), o lo consigna en los últimos párrafos de la nota con frases como “diputados de la Coalición Cívica tienen esos datos en su poder y en los próximos días los presentarían en la Justicia”.

Muchas veces se argumenta que esas “primicias” no son “levantadas” por otros medios por “celos profesionales” o porque no fueron esos otros los que “descubrieron” la información. Sin embargo, esta lectura queda desacreditada, cuando se aprecia que en algunas ocasiones (en general, cuando la información tiene sustento) otros diarios sí se hacen eco de las noticias publicadas por Crítica, como se verá más adelante. O como cuando Lanata difundió en Perfil el caso de “la bolsa de Miceli”, que llegó a las portadas del resto de los matutinos.

Así, las “primicias” o “exclusivas” o “investigaciones” quedan reducidas a meras “denuncias” de las que nunca más vuelven a ocupar espacio en la agenda mediática o que terminan como una simple operación política de la que luego nunca más se sabe.

Otra dificultad que presenta el matutino (en general los domingos cuando las “investigaciones” las firma el propio Lanata) es la presentación de informes cuyos títulos anuncian revelaciones sobre “los negocios con Venezuela” o “el regreso de la maldita policía bonaerense” en notas de una escueta extensión. Tópicos propicios para escribir libros, quedan reducidos a un artículo de cincuenta líneas. Es decir, la extensión en la que se desarrolla un asunto, ya limita la profundidad que tendrá la información.

En la mencionada nota de Fernández Díaz, el periodista señaló que en la década del 90 “de la sana costumbre de la investigación se pasó al ‘periodismo de denuncia’. Derribar ministros, diputados y concejales se convirtió en un deporte periodístico. Rendía en materia de rating y en circulación, era premiado, conllevaba un gran prestigio, y entonces todos quisieron hacer una muesca en su arma. ‘¿Cuántos políticos derribaste vos? ¿Cuatro? Yo, nueve’. Esa actitud bastardeó al periodismo de investigación”.

Agregó: “Todos tenían en aquellos tiempos un ‘papelito’, es decir, un expediente de un político en un juzgado. Se arrojaba por la ventana a un juez a las ocho de la noche, se le ponía una cámara oculta a un fiscal a las nueve, se denunciaba a un ministro a las diez y se obligaba a renunciar a un funcionario a las once”.

Para Fernández Díaz, “no hay posibilidades humanas ni económicas de llevar a cabo investigaciones rigurosas a repetición”.

Muchas de estas descripciones se acercan a la manera de editar de Crítica. Brindar ejemplos de todo esto, sería extender en demasía este trabajo. Pero como muestra se pueden recordar algunos:

El lunes 3 de marzo, su segundo día en las calles, Crítica tituló su portada “Preguntas molestas”. En la bajada de tapa aseguró que “El fiscal de instrucción de Río Gallegos citó a declarar al presidente Kirchner y pidió que se reabra la causa por los fondos de Santa Cruz”. En realidad los fiscales no pueden “citar a declarar”, facultad exclusiva de los jueces. Sólo en la nota interior, el matutino aclaró que el pedido de indagatoria depende de la respuesta de un juez.

Además Crítica editó como “exclusivo” su informe sobre la denuncia contra Kirchner. Sin embargo Clarín también lo consignó ese mismo día en una nota interior, titulada “Piden citar a Kirchner por los fondos de Santa Cruz”. Allí, el entonces encargado de cubrir temas judiciales para Clarín, Pablo Abiad, sí consignó que el fiscal “acusa” a Kirchner aunque el pedido requiere de una ratificación del juez.

El pasado 7 de septiembre, Crítica editó en su tapa “Forza era de la DEA”, en referencia al empresario asesinado Sebastián Forza. En la bajada de tapa afirmó: “Fue reclutado para la agencia por Julio Pose, su guardaespaldas”. La nota mencionó como una de sus fuentes a “un viejo investigador de la Policía Federal”. Dijo que la información le fue confirmada por “tres fuentes de fuerzas de seguridad y cuatro fuentes de la Justicia Federal”, y más adelante señaló como fuente a “un hombre de uniforme”.

El domingo 1º de febrero, el diario anunció en su portada “La vuelta de la maldita policía”, y en la bajada señaló que la bonaerense “presiona con secuestros, zonas liberadas y se reorganiza”. La nota firmada por el propio Lanata, luego de recordar hechos del pasado, se refirió a la actualidad de la fuerza con información basada en “diversas fuentes”, “un legendario ex comisario de la bonaerense”, “un funcionario del área de seguridad” y “fuentes policiales”. Todo en “off”, todo por lo tanto incomprobable.

El 20 de abril de 2008 editó como título principal “Esta plata también se hizo humo” y en la bajada señaló que “El 0,6 para Santa Cruz incorporado a las facturas de la luz ya suma 500 millones y se cobra hace 19 años”. La nota hace propios datos de una denuncia radicada “en el juzgado federal número 4, a cargo de Ariel Lijo” por el “Centro de Educación al Consumidor” y los datos fueron brindados en esa causa por una tal “Susana Andrada”. Es decir, la información surge de una denuncia que está en un juzgado desde 2005. No se informa en la nota si la controversia tuvo resolución judicial.

El 22 de junio del año pasado editó el “Morgangate” en donde un arrepentido de la banca JP Morgan brindaba datos supuestamente comprometedores para quienes tenían cuentas allí. El diario adjuntó a la nota unas planillas con los supuestos clientes del Morgan entre los que figuraban varios actuales y ex directivos de Clarín. También figuraba en esas listas el presidente de Edenor, el empresario Marcelo Mindlin.

Días después, en una comunicación a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Mindlin desmintió la información publicada por el matutino. Afirmó el empresario: “quien suscribe la presente en carácter de presidente del Directorio de Pampa Holding S.A. no posee ni a título personal ni tampoco en forma conjunta con persona alguna, ninguna cuenta en el banco JP Morgan Chase y/o sus afiliadas, resultando por ende cuanto menos inapropiada la inclusión de mi nombre en el listado de supuestos investigados de la que da cuenta la publicación”. Agregó que “Pampa Holding no ha recibido notificación alguna, ni ha tomado conocimiento de la existencia de alguna clase de acción administrativa o judicial que los vincule con el lavado de dinero o evasión impositiva”.

Lo propio hizo el Grupo Clarín: envió una nota a la CNV en la que afirmó que “el Grupo Clarín envió ayer un comunicado a la Comisión Nacional de Valores en el que informó que sus transacciones financieras y las de sus accionistas se hallan debidamente registradas y se realizan cumpliendo con la normativa nacional e internacional. En la nota se expresa que el Grupo Clarín ‘mantiene relaciones comerciales con distintas entidades financieras, nacionales e internacionales, entre las que se encuentra JP Morgan’. Dicha entidad, agrega el texto, fue ‘uno de los bancos de inversión que lideraron la reciente colocación pública de acciones de Grupo Clarín S.A. en las Bolsas de Londres y Buenos Aires, por un monto aproximado de 530 millones de dólares'”.

Lo que no se sabe, porque el diario no profundizó, si la única información incorrecta fue la referida a Mindlin, o si hubo otros incluidos que no tenían cuenta allí y que simplemente no se molestaron en desmentir.

 Temas con los que armó agenda y puntos destacables

Crítica, de todas formas, en este año que lleva en el mercado, logró en algunas ocasiones “armar agenda”, y que su información repercuta en el resto de los medios.

Con “la nueva posición argentina en materia de drogas”, interpretada como “el primer paso hacia la despenalización de la marihuana”, impuso, por primera vez desde su salida, un tema en la agenda mediática y “arrastró” a otros diarios, que no le dieron el crédito a su adelanto.

La serie comenzó el lunes 9 de marzo, cuando editó como título de tapa “Un Kaño”, con la bajada “el Gobierno hará hoy en Viena, ante la ONU, un planteo que altas fuentes judiciales interpretan como el primer paso hacia la despenalización de la marihuana”.

La nota la firmó Cristian Alarcón, que dio cuenta de la presentación que haría el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, ante el Consejo Económico y Social de la ONU. Al día siguiente, el martes 10, La Nación se sumó a la construcción desde su título principal: “Analizan despenalizar en el país el consumo de drogas”, con la volanta “Iniciativa de la Presidenta”. También se sumaron ese martes Clarín (con una nota en la sección Sociedad titulada “Replanteo del Gobierno en la política de penalización del consumo de drogas”) y Página/12 (con un recuadro titulado “La postura argentina”, en el que recordó notas de Alarcón cuando todavía trabajaba en ese diario). La Nación siguió el miércoles con el asunto y editó como título secundario “Controversia en el Gobierno por la política antidroga”, mientras que Crítica incluyó en su tapa declaraciones de Fernández.

El otro tema con el que logró imponerse en los demás matutinos fue con la tapa que editó el 13 de diciembre. Bajo el título “Diputruchos”, el matutino reveló imágenes de un video de una sesión en la Legislatura porteña en donde se podía observar que legisladores del PRO votaban dos veces (una por otro compañero de bloque que no estaba en su banca).

La noticia fue revelada en exclusiva con la firma de los periodistas Diego Genoud y Damián Glanz. Al día siguiente, el domingo 14, La Nación incluyó una referencia al tema consignando al matutino que dirige Jorge Lanata como origen de la información. El crecimiento mediático del caso llegó el lunes 15 al resto de los matutinos. Sin embargo, ni Clarín, ni Página/12, ni Ámbito tuvieron la honestidad periodística de consignar la exclusiva de Crítica.

El martes 16, el tema ocupó espacios en las secciones políticas de los diarios. Y se repitió la falta de “fair play”: Clarín, Página y Ámbito ignoraron al diario de Lanata. La excepción volvió a ser La Nación que no tuvo inconvenientes en citar al diario con su nombre completo: “Crítica de la Argentina”.

Que otros temas no hayan tenido la repercusión en otros diarios, no quiere decir que no hayan sido importantes aportes. Pero sólo en estos dos casos, el matutino “arrastró” al resto de la prensa gráfica.

Crítica también tiene otros puntos destacables. Las crónicas de Cristian Alarcón y las temáticas que suele abordar (“pibes chorros”, marginales, crímenes) suelen tener una buena combinación de información y prosa. En la doble página central es habitual encontrar notas interesantes. El periodista Diego Schurman demuestra buena llegada a sectores del Gobierno y sus notas en general suelen aportar cuantiosos datos de “movidas” oficiales. Diego Genoud, Damián Glanz y Nicolás Wiñazki también sumaron en este sentido. La sección economía suele incluir temas novedosos y buenos aportes, entre los que se destacan los de Alejandro Bercovich. En Deportes sobresalió la sección “Historias del ascenso”.

Otra cuestión destacable, fue que el diario no mostró ninguna atadura ni prejuicio al referirse a otros medios con tono crítico, algo no habitual en la prensa argentina.

En un aviso publicado en sus páginas el viernes, el propio matutino seleccionó lo que consideró sus mejores notas bajo el título “¿Te hubieras enterado igual?”.

Allí listó:

• El tren bala se licitó a 1.320 millones pero costará 3.600.

• Los fondos de Santa Cruz nunca volvieron.

• Papel Prensa, la empresa de Clarín y La Nación, contamina el río Baradero.

• Albistur pauta publicidad oficial con el mismo.

• Coto violó los precios sugeridos entre un 70 y 130%.

• El banco de parís en Buenos Aires tenía una cueva.

• Habló un arrepentido de la banca Morgan.

• Qué dicen las declaraciones juradas de Néstor, Cristina, Julio, Jaimito y otros.

• El clavito de Jaimito: cómo destruyeron aerolíneas.

• La huella de la DEA en el escándalo de la efedrina.

• El narcocholulo.

• La cueva en el consulado de Guinea-Bissau.

• El nuevo hotel de los K.

• La vuelta de la maldita policía.

• Descubrimos a los diputruchos en la Legislatura de Buenos Aires.

El diario le dedicó varias tapas críticas al secretario de Transportes de La Nación, en coincidencia con los avisos de Mata de su línea aérea en los cuales también se fustigaba con dureza a Ricardo Jaime.

 La pelea con Clarín

Algo que caracterizó al primer año de Crítica, fueron las tapas negativas que le dedicó al Grupo Clarín en medio del conflicto entre el Gobierno y el campo del año pasado.

En ese período, el matutino editó 6 tapas en donde el protagonista fue el Grupo Clarín. Los títulos fueron: “Enemigos íntimos” (sobre la relación entre el Gobierno y el multimedios, el 6 de abril), Botnia en San Pedro (sobre la contaminación de Papel Prensa, el 13 de abril), “Peor que Botnia (sobre la agresión del directivo de Clarín, José Aranda, a un fotógrafo de Crítica el 17 de abril, en donde también se publicó una foto de Héctor Magnetto, con el rostro “pixelado” debido a marcas que habría dejado la enfermedad que padeció), “Con los cables cruzados” (sobre la definición de Macri del soterramiento de los cables en la ciudad el 28 de abril), “Yo contamino, ellos contaminan” (en donde señaló que la Presidenta “admitió” que Papel Prensa contamina, el 7 de mayo) y “Donde hubo fuego” (sobre una supuesta reconciliación entre el Gobierno y Clarín el 19 de mayo).

Fuera de ese período editó el ya mencionado “Morgangate” (sobre supuestas maniobras del banco JP Morgan, en donde tenían cuentas varios ejecutivos del Grupo Clarín, el 22 de junio).

El diario también publicó varias notas referidas a la causa Noble, aunque no todas llegaron a armar un título de tapa.

Las portadas de Crítica contra Clarín fueron tan funcionales al Gobierno, en plena pelea con el multimedios, que su propio director, Jorge Lanata, tuvo que ensayar una aclaración. Dijo Lanata, el 17 de abril: “En el caso de Papel Prensa, este diario no eligió el momento en el que los exámenes solicitados por la Justicia iban a realizarse. Tampoco el momento en que la Corte recibió la causa de los hijos de Noble. ¿Debíamos postergar su difusión para no quedar en medio de la pelea del Gobierno y Clarín? ¿Debíamos directamente censurarlos, ya que algunos suponen que se está en un lado o en el otro? ¿Por qué debemos elegir entre dos opciones que no nos gustan? No creo que sea eso lo que ustedes esperan de nosotros”.

Las notas negativas hacia el multimedios generó también un sabroso cruce entre el editor general de Clarín, Ricardo Kirschbaum y Lanata. El primero acusó al segundo de llevar a cabo “una ofensiva paraoficial” contra el Grupo, a lo que Lanata respondió describiendo al periodista de Clarín como “el hombrecito colorado que siempre dice que sí”.

 Venta de ejemplares y falta de publicidad

Una de las decisiones que Lanata tomó fue no asociar el diario al Instituto Verificador de Circulaciones (IVC), que audita y difunde cifras de venta de diarios. De esa forma, no hay un parámetro más o menos oficial para tener en cuenta. “El IVC, como otras tantas cosas, es influenciable. No me parece básico estar en el IVC sinceramente. Yo lo que creo es que un diario existe cuando te comentan sobre él. Cuando un diario te lo comentan es por que alguien lo leyó” le dijo al programa de FM Palermo “La cocina del periodismo”.

En ese mismo reportaje Lanata aseguró que el diario vende 40.000 ejemplares. DsD consultó con sectores de circulación de otros matutinos, que tienen acceso a las cifras por los recorridos de distribución, y todos coinciden en señalar que las ventas son sensiblemente menores a las expresadas por Lanata. DsD tuvo acceso a esos números, pero decidió no publicarlos, en primer lugar, por provenir de otros medios competidores con Crítica y en segundo, por no considerarlos oficiales.

Otro aspecto que evidenció Crítica fue la casi total ausencia de avisos publicitarios en sus páginas. Más allá de las de la línea aérea de Mata, algunos del Gobierno de la Ciudad y otros pequeños avisos que parecen “canjes”.

En este sentido, en Perfil recuerdan que cuando Fontevecchia quiso lanzar el dominical como diario, los estudios le arrojaron que de lunes a viernes no hay un mercado publicitario capaz de abastecer a un nuevo emprendimiento. Por eso Fontevecchia decidió editar, en primera instancia, un periódico sólo los fines de semana.

 Un diario autorreferencial

Desde el momento en que el nombre del director apareció al lado del logo del diario (no se conoce otro antecedente de esto en el mundo) Crítica mostró un perfil sumamente autorreferencial.

De esto hay varias muestras. A fines de noviembre Lanata aceptó una propuesta del productor de espectáculos Lino Patalano para hacer teatro de revistas en el Maipo, en una obra que se llamó “La rotativa del Maipo”, en la cual trabajaron también la vedette Ximena Capristo y el grupo musical Miranda. El diario publicó en sus páginas avisos publicitarios de la obra y una extensa crónica del jefe de Cultura, Osvaldo Bazán, sobre el debut de su jefe.

Es habitual además en el diario el extendido uso de la primera persona en las crónicas y en diversos espacios interiores del diario, periodistas que cuentan determinados aspectos relacionados con sus hijos o sus familiares. Esto llegó a un punto máximo en la edición del 10 de julio de 2007, cuando la periodista Luciana Peker firmó una columna en la sección política titulada “Mi mamá no me lee” en donde señaló: “Mi mamá no me lee. OK, tengo 34 años. Pero antes -en la Argentina precampo- leía mis notas y las comentaba. Pero la guerra del campo me trajo dos problemas con ella: me dejó de comprar lomitos porque la carne se fue por las nubes y me dejó de leer porque se retuerce con las tapas que critican al kirchnerismo en este diario”.

El 8 de junio de 2008, el diario publicó además una doble página en la que relató e ilustró con fotos la fiesta que hicieron los empleados para festejar el Día del Periodista. También en la última página se puede leer a diario una columna titulada “Bambalinas” en donde se comenta -con humor- menudencias que ocurren dentro de la redacción y que los periodistas suponen que pueden interesarles a los lectores.

 Llegar y quedarse

En los días previos a su salida, Crítica hizo una campaña de afiches en donde se veía la palabra “Crítica” formada por las letras de los diarios Clarín, La Nación, La Razón, Perfil, Página, El Cronista y Crónica. Al lado de cada uno de ellos, había una definición y como contrapartida, lo vendría a ofrecer crítica.

En la primera “C”, estaba la de Clarín y anunciaba: “llega un diario que no sólo informa”. En la R, la de La Razón, acompañada por “llega un diario que no se regala”. En la “i” la de Crónica, con la frase “llega un diario que no fabula”. En la “t”, la de El Cronista, con el título “llega un diario que no segmenta”. En la segunda “i”, la de Perfil y la frase “llega un diario que no se hace esperar al fin de semana”. En la segunda “c”, la de La Nación, y el título “llega un diario que no le habla sólo a la gente como uno”. Y en la “a” final, la de Página/12, acompañada por “llega un diario que no cambia de opinión”.

Es de esperar que Crítica haya llegado para quedarse.