CNTV: ¿Hacia dónde van tus fondos?

Jimena Villegas, Columna  en El Mercurio, 07 de octubre (c26)

El Consejo Nacional de Televisión (CNTV), esa especie de reserva moral que financia aquello que en Chile llamamos programas de calidad, entregó esta semana sus fondos concursables. Fueron $3.652 millones (menos que en 2011), repartidos en 26 proyectos: agua del cielo estatal para realizadores independientes que, año a año, celebran este riego que mantiene viva la esperanza creativa. Una notable coincidencia hizo que además dos canales, Mega y TVN, estrenaran juntos el mismo día -lunes 1- tres programas de ficción realizados gracias a platas del organismo estatal. «El reemplazante», «Cobre» y «Solita camino» cumplen, sin duda, con aportar algo de diversidad a una pantalla abducida por formatos de entretención y telerrealidad.
Todo eso es lo bueno. Al lado caminan los matices.
Por ejemplo, el de los números. Un cálculo desde la propia industria dice que en promedio cada canal pone al año unas 7.000 horas de TV al aire y que, siendo generosos, lo que sale desde el CNTV son unas 50 horas en total; o sea, un grano dentro de un gigantesco arenal que incluye publirreportajes, telenovelas de toda estofa, series repetidas mil veces, noticias-anécdota en cuatro franjas y un largo etcétera. La industria se mueve con unos US$ 500 millones al año, y esta vez el aporte del CNTV fue de unos US$ 7,7 millones, o sea poco más del 1%. ¿Pueden estas cantidades hacer una diferencia relevante en nuestra TV? ¿Cuánto se necesitaría de verdad para marcar un antes y un después? ¿Unas mil horas por canal? ¿Unos US$ 50 millones? ¿Es que en realidad se busca marcar esa diferencia? ¿Hay que marcarla?
La idea de este fondo, creado en 1992, es subsidiar la producción televisiva -siempre hemos creído- con el norte de la calidad, el alto interés nacional o cultural y, por cierto, la innovación. De ahí que aún no se entienda 1) que haya una línea destinada a las telenovelas y 2) que, con todo el respeto a esos estupendos espacios, vuelvan a recibir dinero productos consolidados: entre «Los 80», «Los archivos del cardenal» y «31 minutos» se fue más del 10% del presupuesto. ¿Necesita realmente esos $100 millones para la nueva temporada de la familia Herrera? ¿No está acaso en condiciones esa televisora enteramente privada y competitiva, la más exitosa de este año, de financiar de su robusto bolsillo un programa que es «sandía calada»?
Y luego está la industria: dado que la TV dejó de tener el interés «iluminador» y ya no educa, ¿tenemos los chilenos que seguir financiándola de este modo? Sobre todo si nuestro dinero a menudo va a programas que suelen exhibirse en horarios imposibles y en días imposibles. ¿No sería mejor que este organismo del Estado concentrara sus esfuerzos en TVN, el canal del mismo Estado, que está sometido a una misión? US$ 7,7 millones seguirían siendo poca cosa, pero puestos uno al lado del otro quizás nos darían reales argumentos para despotricar a priori contra «Las Argandoña» con un poquito más de razón.

 

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