«Creo»: un lujito en UCV-TV

Columna de Jimena Villegas  para El Mercurio, 28 de octubre 2012

Si hay un tema volátil en estos días de reality show es la TV de calidad. Quién la hace. Dónde se la ve. Cómo se financia. Cuáles son los términos que la definen.

Una muy buena respuesta a esas inquietudes la ofrece «Creo», una serie documental de ocho capítulos que se exhibe, desde la semana pasada, los sábados a las 18:35 horas en UCV-TV. Fue hecha, con financiamiento estatal y la paciencia de tres años, por el equipo de una productora llamada «En el Juego Producciones». Al verla se le vienen a uno a la cabeza palabras o frases bien precisas. Por ejemplo, integrar y comprender; leer códigos de nuestro Chile 2012; hacer de espejo para que, al mirarnos en pantalla, volvamos desde esta realidad de hoy sobre dos asuntos viejos e inquietantes: quiénes somos y hacia dónde vamos.

En unos 52 minutos por episodio se ofrece al telespectador un ejercicio en torno a convicciones u opiniones, que comienza en «el origen» y se desarrolla entre decenas de soluciones posibles. Lo interesante de la propuesta es que, aunque existe una evidente progresión dramática con protagonistas, especialistas y coro, parece no haber guión. Avanza (incluso audiovisualmente) como un puzle: cada experiencia suma para armar un todo que no necesariamente queda expuesto al final del capítulo. No podía ser de otra manera, dado que no tenemos todas las respuestas para nuestra existencia.

El clima de inclusión que genera el centenar largo de entrevistados de todas las edades y credos es la gran fortaleza de esta serie: el casting es maravillosamente amplio. Todos caben en el abanico de teorías para asuntos tan enormes -y a veces aterradores- como el amor, el destino, la sexualidad, el poder o la muerte. Hay en «Creo» espacio para todos: una hija adoptada que se desvela por sus padres biológicos; un científico ateo y bien ateo; un poeta orondo como Gonzalo Rojas; adolescentes preocupados por la educación; un par de sepultureros que parecen llevar toda la filosofía popular sobre los hombros; una antropóloga que nos enrostra la incapacidad de admitir nuestro mestizaje, o una pareja religiosa y profundamente convencida de que el debate sobre el matrimonio homosexual no es más que una maña de los grupos gay.

¿Hay que ver esta serie? Sí, aunque UCV-TV haya hecho poco por darla a conocer masivamente. «Creo» es un lujito. No sólo por entretenida y respetuosa, sino porque supera la trivialidad. Abre ventanas. Genera empatías. Permite entender que, como apunta una de las especialistas, los chilenos somos «un charquicán»: hay más diversidad en esta tierra de la que creemos. Estaría bien que empezáramos a asumirlo, por el bien de todos, de una vez.