¿Cuál es la televisión que vamos a regular?

Eduardo Arriagada / profesor PUC / Me tocó participar en un seminario organizado por el Consejo Nacional de Televisión, con la idea de aportar a la discusión de la Nueva Ley que la próxima semana se empezará a discutir en el Parlamento. Mi mesa conversó sobre el quién debe regular y hubo bastante acuerdo en la importancia de tener un sistema de regulación, aunque se habló de una autorregulación complementaria y del creciente rol de las audiencias para también hacer un control tanto de las emisoras como de los entes reguladores.

” En este seminario hoy vamos a hablar del porqué regular y del quién debe regular y mañana veremos el qué se debe regular en cuanto a contenidos y en cuanto concesiones. Permítanme aprovechar 10 minutos para llamar la atención respecto a la definición del objeto de la regulación, quiero pedir que discutamos esto teniendo en cuenta que lo que se defina en el parlamento se aplicará a una industria en crisis, un sector que podemos ahogar con una legislación que lo deja en una situación competitiva desventajosa respecto a sus competidores.El problema de la TV tradicional es que sus competidores son empresas más grandes, de carácter internacional, mucho más rentables y que no podremos regular con la misma facilidad de lo que podemos hacer con nuestra televisión abierta.
” Mucho de lo que he leído sobre este debate que oigo me lleva al pasado, parece se refiere a una discusión propia de una época cuando los canales abiertos dominaban el mundo de la entretención nacional y el tiempo de las audiencias. A partir de los años 40, hasta la década del 90 la televisión abierta fue la reina indiscutida entre los medios masivos, los estudios muestran que entonces de cada 10 minutos dedicados a cualquier medio de comunicación seis se destinaban a la televisión, que entonces era casi lo mismo que hablar de TV abierta. Seguro que hasta el año 2000 mucho de lo que les diré no tendría sentido.
Según la mayor parte de los analistas en muy pocos años toda lo que se entiende por televisión (la abierta, el cable y el satélite) explicará solo 3 de cada 10 minutos dedicados a los medios, casi lo mismo que dedicaremos internet, cada vez más relacionado con contenidos audiovisuales. Piensen que hace 8 meses en Estados Unidos, solo un sitio de internet, Facebook, ocupaba más tiempo de los universitarios de ese país que la suma de todo el tiempo que ellos dedican a la televisión.

 ¿Cómo podemos mejorar el contenido de la televisión que ven los chilenos?

“Hay que cuidar de no agravar legislativamente una situación de por si complicada. Para mi el desafío es darnos una legislación que también se haga cargo de la programación que llega por internet, el satélite y el cable. Más allá de que no ocupan un espacio público concesionable, creo que no nos juntamos para hablar de licencias sino para ver cómo podemos mejorar el contenido de la televisión que ven los chilenos.
La consecuencia más importante del nuevo mapa medial es que hay una presión creciente en perjuicio de la economía de los medios tradicionales, financiados por avisos comerciales. Cada vez hay más avisos, desde los años 80 se ha multiplicado la cantidad de dinero que se invierte en el mundo de las comunicaciones, miren lo que fueron las últimas olimpiadas. Pero hay una trampa, estos avisos crecientes ahora llegan a un grupo menor de personas que, encima, está prestando menos atención a esos numerosos comerciales. Ya en la televisión en el 2000 se había bajado la recordación de marcas a menos del 10%.
Tengamos en cuenta que mientras en el siglo XIX se decía sobre la publicidad “todo lo demás es gasto”, hace tres años, la revista Advertising Age publicó un ensayo llamado el escenario del caos donde muestra que las agencias parecen no estar preparadas para el inminente fin del modelo tradicional de avisos televisivos. Hace más de un año apareció el libro La vida después del comercial de 30 segundos donde Jaffe refuerza esa tesis. El libro comienza diciendo: “Si todavía hay gente por ahí que cree los medios masivos son un negocio viable, por favor muéstrenle este libro”

Podrás ver lo que te interese, en cualquier momento, en cualquier parte

“Si todo es digital y pronto el almacenaje no será un problema – por 130 dólares se venderán el próximo año memorias capaces de guardar 1500 películas o una temporada completa de un canal tradicional- uno entiende el vaticinio de la revista Newsweek: “Uno va a poder ver cualquier cosa que le interese, en cualquier momento, en cualquier parte, desde las tv de alta resolución hasta los celulares”.
Los medios tradicionales y los nuevos tienen al frente está imagen del adolescente con un control remoto que apunta y nos dice arrogante “Tienes tres segundos. Impresióname”. Ustedes creen que Chaves y sus peroratas de horas asumen esto, creen que los venezolanos lo oyen con la paciencia de los cubanos tuvieron en los años 50.

La nueva generación digital es creadora de contenidos


” De la televisión generalista que muchos siguen teniendo en mente al hablar de TV en los 90 pasamos a la TV especializada, a partir del 2000 entró fuerte el grabador digital y cada auditor empezó a ver su propia programación, en los meses recientes entró con fuerza YouTube y la propia versión de medios sociales. Tenemos que analizar el problema teniendo presente que mientras nosotros simplemente consumíamos los medios de comunicación la nueva generación digital se relaciona con los mismos medios como creadores de contenidos y hambrientos de participación. Todas estas formas de televisión convivirán y competirán por las audiencias como por los avisos. y no podemos concentrarnos solo en los canales abiertos.
El espectador de los años 90, donde dominaba la televisión abierta que a ustedes les sigue preocupando, era caracterizado como una apática persona anónima y aislada, echada en un sofá comiendo papas fritas ya está en retirada, eso ya no vale… el nuevo espectador es alguien que ya no sólo ve la televisión sino que interactúa con su programación en tiempo real gracias al PC y al celular. En otras palabras, es un espectador que participa de forma activa, ruidosa, pública como parte de alguna comunidad.

Los medios de muchos a muchos

La participación de la audiencia (los medios de muchos a muchos) es el cambio más grande que está dándose hoy. Creo que en vez de pensar en peregrinas leyes para regular de otra forma lo que queda de la otrora poderosa televisión abierta, deberíamos poner el foco en la banda ancha, donde realmente se jugará el futuro de lo audiovisual. Si la computación canalizará al menos la mitad del tiempo audiovisual de lo que viene es clave que pensemos en la Banda Ancha y la metamos en la ecuación. El sábado estuve en un seminario en México con el periodista Alberto Ramón Garza y decía que el principal problema de México era el poder incontrastable de Carlos Slim. Hoy los países deben buscar estar mejor conectados, que sus habitantes tengan mejores conecciones digitales. ¿Quién allí va a presionar a su empresa de teléfonos para que del servicio de banda ancha al precio que se necesita? Si queremos hacer una ley para el futuro del sector se debe integrar en el tema a la banda ancha que en Chile todavía ni siquiera tiene un reglamento que la regule a pesar de que ya cuenta con 1,3 millones de usuarios.
La única diversidad sostenible que podemos conseguir pasa por fomentar la interactividad, la participación masiva. Hasta ahora la competencia Telefónica vs VTR es lo único que explica las mejoras de servicio en la banda ancha en Chile y no hay una legislación que informe con claridad sobre las velocidades de subida y bajada que se deben entregar como servicio de alta velocidad, incluso ni siquiera supone un costo de imagen que una empresa entregue mucho menor velocidad para enviar que para recibir cuando es ahí donde se juega la interactividad es justamente la velocidad de subida a la red.
No todos los modelos de desarrollo de la banda ancha son igualmente exitosos. Según la liberal revista The Economist, que defiende una mezcla de competencia y regulación activa para el correcto desarrollo del sector, el bajo desarrollo relativo de Estados Unidos en la banda ancha se explica porque en cada mercado solo hay una empresa que ofrece banda ancha desde la telefonía y otra que lo hace desde el cable televisivo, mientras que en Canadá y Francia el Estado obligó a las compañías telefónicas a compartir las líneas.
No basta el dejar hacer que caracteriza nuestro débil regulador, que está en las mismas manos en que ha estado la definición de la norma de TV digital, el caso paradigmático es Japón donde el Estado presionó al operador dominante (NTT) a conectar todos los hogares con alta velocidad y después obligó al mismo operador a compartir esa conexión con sus rivales. Es un hecho que los operadores tienden a limitar el tráfico que sale de los PCs de cada usuario, cuando justamente en el subir está la posibilidad de lo 2.0.
No quiero dejar de mencionar algo sobre nuestra televisión. Aquí está la idea de que solo los actores actuales defienden el statuo quo para mantener privilegios. Personalmente creo que en Chile nos hemos dado un muy buen sistema que da como resultado una televisión mejor en términos relativos que la de la región e incluso que la de muchos países desarrollados.

Seminario de Observatorio Fucatel: la propiedad de los medios


Hace poco en Fucatel me tocó discutir sobre un libro que hizo un análisis comparado de los medios en latinoamérica, Guillermo Mastrini y Martín Becerra a pesar de tener una postura antimercantilista y crítica se mandaron frases como : “el pequeño tamaño para su mercado es un escollo para su mayor despegue” y “el volumen de inversión publicitaria es relativamente bajo en la televisión abierta en términos regionales”. “Chile se ubica como uno de los países (de la región) con mayor desarrollo en el acceso por habitante a las industrias culturales”, o ” (en Chile) no se han consolidado conglomerados multimedia de magnitud como los presentes en Argentina, Brasil, México y Venezuela”, o ” se destaca la prominencia de la programación nacional en los canales chilenos. Esto da cuenta de la importancia que tiene la televisión pública (canal estatal y canales universitarios) en la estructura del sistema televisivo”, o “el caso del canal público chileno es singular en el contexto de las emisoras televisivas estatales de América Latina, pues su control es ejercido a través del parlamento y sus índices de audiencia superan a los de las emisoras privadas”.
Podemos tener una mejor televisión, por supuesto, pero definamos el presupuesto. No olvidemos que no hay almuerzos gratis, que alguien tiene que pagar. Tengan presente la frase que usó un escritor de ciencia ficción norteamericano en los años 60 y la popularizó el economista Milton Friedman para mostrar los costos ocultos nos lleva a entender que de alguna forma tenemos que financiar el déficit propio de las comunicaciones masivas.
Si entendemos lo que viene nos damos cuenta que no tiene sentido hacer una ley que fuerce a la TV abierta a tener variedad, eso lo dará la tecnología sin necesidad de ninguna ley, el desafío es asegurar producción chilena de calidad. Para poder contar con programación de calidad hay que asumir que ello vendrá ya sea de la rentabilidad de las señales, lo que implica permitir una cierta concentración de mercado, o del incentivo dado por subsidios, que para mi terminará siendo la única forma eficiente de regular el mercado, pero no solo el mercado de TV abierto sino de todos las empresas que cuenten con audiencias relevantes en Chile. Hoy las platas del consejo financian el 0,5% de la programación siendo generoso, porqué no ponemos sobre la mesa la necesidad de que se financie el 10% de la programación.
Cuando se critica a nuestra televisión se dan ejemplos europeos sin considerar que, por ejemplo, en Cataluña subsidian su televisión local en más de 340 millones de euros por año, eso es más dinero que el de los presupuestos de todos nuestros canales chilenos. En España solo en el subsidio de la televisión autonómica se ponen más de mil quinientos millones de euros por año, esto sin considerar el presupuesto de los canales estatales. Quién pagaría eso en un país donde no hemos satisfecho las necesidades básicas a un porcentaje importante de chilenos.
Si no cambiamos nuestro actual sistema de televisión el país podrá aprovechar la actual rentabilidad de los canales chilenos, incluido TVN, un canal estatal rentable y exitoso en audiencias. Chile tiene carreteras del primer mundo porque diseñó la forma como comprarlas, si queremos una televisión de calidad nuestra sociedad tendrá que meter la mano al bolsillo para sacar el dinero que significa comprarla o producirla. Hoy el Estado no gasta en televisión gracias al autofinanciamiento de nuestro canal público, termino estas palabras preguntando porqué no empezamos a discutir un fondo concursable de verdad relevante como incentivo para calidad de la televisión de los chilenos, un concurso abierto a toda empresa que consiga audiencias relevantes tanto en la televisión abierta como el cable.-