Debate Observatorio: ¿Qué opina de los realitys policiales?

policias-en-accionLos programas  “133, atrapados por la realidad”, de Megavisión,  y “Policías en Acción”, de Chilevisión,  han revitalizado el debate respecto a  la compleja  convivencia que se produce, en los realitys policiales, entre los periodistas y los organismos responsables de la seguridad ciudadana, en especial cuando el escenario elegido, para el seguimiento de la actividad policiaca, es el mundo popular. Álvaro Cuadra,  doctor en semiología y letras de La Sorbone, docente de la Universidad Arcis, y Gustavo González, periodista, escritor , director de pregrado del  Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile, respondieron a un breve cuestionario sobre el tema, a la redacción de nuestro sitio web:

Álvaro Cuadra: “Chile es un estado policial”

-¿Cuál cree usted que es el aporte de este formato a una ciudadanía informada?

Este tipo de programas lejos de servir a una ciudadanía informada y cívicamente responsable sólo reafirman el tópico ultra reaccionario de la “seguridad ciudadana”. En efecto, la agenda de la derecha ha logrado instalar la crónica roja en el imaginario de la población, contra todo lo relativo a violaciones de derechos humanos, creando la atmósfera de un mundo amenazado, como siempre, por las clases populares.

policias-poblacion1¿Le parece oportuno el  acuerdo entre periodistas y la policía que hace posible este tipo de programas?

Desde el punto de vista de las instituciones policíacas, este tipo de programas se inscriben en su política de Relaciones Públicas, en la justa medida que limpian su imagen como agentes de la ley. Prensa y policía trabajan en la creación de un imaginario policiaco en Chile, país donde imperaría el orden y la ley. La operación televisual que comentamos tiene consecuencias políticas: el control social mediante un desprestigio de toda forma de protesta, lucha, reclamo, de sectores populares. En rigor, se trata de un imaginario protofascista.

¿Qué opina, desde un punto de vista ético, y legal, sobre las violaciones a la intimidad y a la honra de las personas que se suelen cometer en estos programas?

La violación de la intimidad y la honra de las personas ha sido la norma en Chile desde hace ya tres décadas. Vivimos un estado de excepción en que la soberanía popular ha sido desplazada a los poderes fácticos que determinan el curso de la historia. Paradoja, con el beneplácito de masas plebeyizadas y domesticadas. La esclavitud perfecta es aquella en que el esclavo asume plenamente la conciencia de su amo. Estos programas refuerzan el ideario de un país en que las palabras orden y patria  rijan la conducta de los ciudadanos.

policias-4¿Pierde independencia el periodismo frente a los organismos policiales  al producirse esta convivencia?

En una sociedad burguesa típica, como la chilena, hay tres maneras de ejercer el poder: el control policial, la seducción del consumo y el fasto mediático del poder. El periodismo independiente es un imposible en sociedades de este tipo. Por lo tanto, más que convivencia debiéramos hablar de connivencia entre la prensa y la policía. No olvidemos que Paz Ciudadana es presidida por el dueño de El Mercurio, y no es casual. Recordemos la muerte del General Bernales que significó un luto mediático y nacional de proporciones, tanto o más que el fallecimiento del señor Claro. prensa, policía y capital, son tres aristas de un régimen de politicidad que regula el poder en la sociedad chilena actual y que está consagrado en la Constitución del  ochenta.

¿Comparte la opinión de quienes creen que es evidente el clasismo de estos programas  en el tratamiento del mundo popular?

El clasismo en la sociedad chilena es una componente estructural del modelo. La sociedad chilena, en cuanto sociedad burguesa funciona sobre el concepto clase. Sin embargo, la paradoja estriba en que tal noción ha sido expurgada del imaginario social por vía del consumo que estatuye la igualdad aparente en la figura del “consumidor”. Este proceso da como resultado una sociedad donde prima el homo aequalis, masas plebeyas de consumidores. Estos programas no podrían sino dar cuenta de aquellos “malos chilenos” que no se integran a la felicidad del trabajo y el consumo suntuario legal, sino que por medios ilícitos buscan la satisfacción del deseo. El mensaje es: lo inteligente es aprovechar las ofertas y no ponerse a robar.

plolicias-1Gustavo González:

“Los medios ignoran la ética cuando los protagonistas de la noticia son los pobres”

-¿Observa algún  aporte de este formato a una ciudadanía informada?

-El aporte me parece mínimo. Creo que ninguno de los dos programas trabaja con la visión de una ciudadanía informada, sino que apuestan a la espectacularidad como factor de rating. No se advierte un propósito de profundizar en las causas de la delincuencia, sino de escarbar en sus efectos, con un formato que busca mostrar acciones, pero no fenómenos ni procesos de fondo.

– ¿Le parece oportuno el  acuerdo entre periodistas y la policía que hace posible este tipo de programas?

-No, más  bien es inoportuno, porque al colocar a la prensa del lado de los policías le resta a los medios de comunicación capacidad crítica frente a eventuales abusos de los organismos policiales. Los reporteros “incrustados” se convierten en una suerte de portavoces de instituciones policiales que quieren proyectar una imagen de eficiencia en el combate a la delincuencia. Pero el propio formato de estos programas deriva en que lo que se muestra al público está en una zona gris, en un terreno ambiguo entre la realidad y el montaje.

–  ¿Qué opina, desde un punto de vista ético, y legal, sobre las violaciones a la intimidad y a la honra de las personas que se suelen cometer en estos programas?

– Desde ambos puntos de vista -ético y legal- se trata de actos reprobables. Es sabido que los medios tradicionales suelen ignorar la ética cuando los actores de la noticia son pobres. Si además son delincuentes, o sospechosos de serlo, la violación a la ética se enmascara con la moralina presente tanto en la voz en off (Programa 133) como en las leyendas complementarias. Resulta al mismo tiempo reprobable, desde el punto de vista legal, que la policía se preste para estos espectáculos en que se atropella la intimidad y la honra de las personas, dejándolas marcadas como delincuentes antes de un fallo de los tribunales y sin reconocerles la presunción de inocencia.

policias-6–  ¿Pierde independencia el periodismo frente a los organismos policiales  con estos formatos?

– Es obvio que pierde independencia, como lo señalé frente a la segunda pregunta. ¿Con qué autoridad puede un medio ejercer un papel fiscalizador ante la policía en estas condiciones? Hay una alianza entre los medios y los organismos policiales en la cual a la postre la gran perdedora es la ciudadanía.

– ¿Comparte la opinión de quienes creen que es evidente el clasismo de estos programas ?

Sí. Comparto esa opinión. Me gustaría ver a reporteros “incrustados” en las fuerzas policiales en un allanamiento a una mansión del barrio alto, en una detención de estafadores de cuello y corbata o en el arresto de algún personaje del mundo de los negocios o la farándula por maltrato intrafamiliar, abuso contra menores u otros delitos.