Diario «La Nación» podría dejar de circular en papel antes de fin de año

la naciónEmol / El sindicato del Área Periodística pidió a las autoridades de la empresa y del Gobierno «claridad y transparencia sobre las decisiones que se tomarán» sobre el futuro del medio de comunicación. De acuerdo a lo expresado por el sindicato del Área Periodística del mencionado medio de comunicación, «si bien las autoridades de la empresa sostienen que dejar de editar el diario en papel no es una medida aprobada, confirman que esta es una alternativa altamente probable para ejecutar antes de fin de año».

Según la asociación, el argumento para terminar con la edición impresa «es la drástica disminución de los ingresos que provocará la aprobación del proyecto de ley enviado por el Gobierno al Congreso para fomentar la creación de nuevas empresas», ya que «en su artículo cuarto declara la gratuidad de las publicaciones comerciales (para todo tipo de empresas) en el Diario Oficial», que pertenece al conglomerado. De esta manera, añade, se disminuiría más del 70% de los ingresos de la empresa.

Mediante un comunicado, el sindicato expresó su molestia por los trascendidos que han surgido con respecto al futuro de «La Nación» y denunció que desde marzo pasado sus trabajadores han sido «testigo de la falta de transparencia sobre los cambios y el destino que se le dará al medio de comunicación».

En ese sentido, pidió «a las autoridades de la Empresa Periodística La Nación y del Gobierno la claridad y transparencia sobre las decisiones que se tomarán respecto del diario y que se nos informe cuándo deja de circular La Nación, después de 93 años, y cuántos trabajadores serán despedidos».

«Cuando el esfuerzo y odisea de 33 mineros pone nuevamente en titulares la dignidad que merece cada trabajador, y a propósito de esto, el Presidente de la República anuncia una política de un nuevo trato laboral, demandamos lo mínimo: respeto», agregó la agrupación de periodistas, al tiempo que advirtió «sobre las limitaciones a la libertad de expresión y la democracia con que queda el país ante la alta concentración de la propiedad de los medios, que cuestionan tanto la UNESCO como la OEA».