El CNTV y TVN en ambiente digital

Valerio Fuenzalida / Facultad de Comunicaciones PUC / La tecnología digital tiene una especial importancia para renovar la “misión” televisiva de TVN, canal público chileno, y para las tareas del CNTV, agencia reguladora de la TV.

La reforma del año 1992 asignó a TVN una misión minimalista de proveer una información plural, balanceada, confiable, y masiva a la sociedad chilena.

La situación inicial en el año 1989, al final de la dictadura, era que el rating promedio a los noticiarios centrales señalaba 30,0 puntos para “Teletrece” y menos de la mitad, 13,7 puntos para “60 Minutos” de TVN.
En efecto durante la dictadura destacaron dos modelos en los noticiarios más importantes de la época: “Teletrece” con Javier Miranda, rostro masculino y una voz radiofónicamente educada para intentar expresar formalidad y seriedad; “60 minutos” en TVN introduce bellos rostros femeninos de misses y modelos; bajo la dictadura se espectaculariza la información televisiva en TVN para intentar compensar la falta de credibilidad. El riguroso control de los contenidos noticiosos en TVN por parte del gobierno militar disminuyó substantivamente la credibilidad de la información, existiendo no solo desinformación y propaganda sino incluso montajes elaborados por periodistas adeptos al régimen. Ciertamente nadie empleaba la palabra propaganda sino el eufemismo de “informar de las realizaciones positivas del gobierno militar”.
El rediseño de los servicios informativos de TVN bajo el nombre de “24 Horas” inaugura un modelo de conducción por parte de periodistas profesionales (Bernardo de la Maza y Cecilia Serrano), donde la profesionalización en la entrega informativa aparecía como una señal para garantizar calidad a la audiencia; el compromiso de información plural mantenido por años (y bajo muchas presiones) ha dado fruto de credibilidad, como se puede advertir en las cifras de aumento del rating, y finalmente primacía en la competencia con otros informativos centrales.

Evolución de rating de los Noticiarios centrales

Año TVN Canal 13 Mega CHV
1996 18,3 20,7 7,8 2,5
1997 19,7 22,3 7,3 3,3
1998 21,8 22,1 11,1 5,1
1999 22,3 19,5 10,6 6,9
2000 24,7 19,8 8,8 6,7
2001 26,9 17,0 9,0 7,9
2002 23,0 14,9 14,8 9,3
2003 20,6 22,5 11,6 9,5
2004 19,5 18,4 14,4 11,1
2005 15,8 21,3 12,0 11,3
2006 18,1 16,0 11,2 12,6
2007 17,9 14,9 11,0 14,2

Time-Ibope

Otro indicador es el juicio cualitativo acerca del posicionamiento informativo de TVN, en comparación con otros medios. La siguiente tabla constituye un mapa de percepción cualitativa acerca de la ubicación de diversos medios en un continuum entre izquierda-derecha. La ubicación 0 indica izquierda y 10 marca derecha. TVN se ubica en el centro, equidistante de ambos polos; esto se interpreta como una percepción de balance, sin marcado sesgo, y una confirmación que la opinión ciudadana ha reconocido la línea editorial plural de TVN. El concepto de objetividad está en decadencia en el mundo académico, porque objetividad significa conocer la verdad desde una postura omnisciente y sin intereses, pero en política más bien hay puntos de vista y opiniones legítimamente diversos. La obligación legal de TVN es entregar balanceadamente los diversos puntos de vista de los actores políticos presentes en la institucionalidad política chilena.

 La Tercera Encuesta Nacional de Opinión Pública en el año 2007 de la Universidad Diego Portales muestra que TVN es el canal que se ve con más frecuencia para informarse, con un 37,5%, frente al segundo canal que muestra un 22,9%.

La reforma estableció para TVN un Directorio con amplios poderes para realizar la misión de proporcionar información plural y balanceada; tal mecanismo, ha imposibilitado el uso propagandístico del canal, ha desestimulado la demagogia populista y el enfrentamiento autodestructivo; es decir, TVN ha contribuido finalmente a la estabilidad y a la gobernabilidad en el país, a la discusión más racional en los conflictos, a mantener el crecimiento económico, y a enfrentar mejor las recesiones económicas. El Banco Mundial ha señalado en julio del 2007 la relación estadística entre gobernabilidad y crecimiento económico.

Estas evaluaciones, externas a la empresa (y más distantes del juicio político con el apasionamiento inmediato) señalan, pues, que tal misión se está cumpliendo (al menos substantivamente) a juicio de la audiencia, quien ha otorgado a la estación pública credibilidad y sintonía. Desde un punto de vista de contenidos, en mi opinión, la sección política “La Entrevista del Domingo” en el noticiario central dominical ha fijado para la TV chilena un standard de profundidad y balance (siempre perfeccionables); el hecho que a menudo las opiniones vertidas en esas entrevistas aparezcan en la prensa del día lunes es una confirmación del peso editorial.

No está demás recordar que el proyecto Aylwin-Navarrete para TVN sufrió fuertes críticas desde la propia Concertación, de parte de algunos grupos que querían utilizar la pantalla para sus revanchas político-ideológicas, para intereses partidistas, e incluso intereses personales; pero también recibió críticas de profesionales que esperaban recompensas por su duro combate contra la dictadura. Esas críticas del pasado reaparecen periódicamente en especial cuando el oficialismo o el Poder Ejecutivo se sienten acosados; críticas que a menudo se hacen en voz baja ya que son impresentables públicamente. El proyecto Aylwin-Navarrete tuvo, en cambio, un énfasis ético-político, que se calculaba sería más adecuado para la gobernabilidad, y el desarrollo socio-económico del país. Era una opción de política televisiva más pensada para influir en el mediano y largo plazo.

Demanda insatisfecha por diversidad en la programación

Según la Sexta Encuesta Nacional de TV realizada por el CNTV (Televisión abierta: Niveles de Satisfacción y Percepción de Calidad; 2008) los medios mejor evaluados son radio y TV cable/satelital, es decir, aquellos que ofrecen más alternativas programáticas, ya que hay una mayor abundancia de estaciones radiales y de canales. Los medios peor evaluados son la TV abierta y diarios, es decir, aquellos donde la diversidad es muy restringida en Chile.

Esa mayor diversidad de canales y en programaciones temáticas explicaría la evolución al alza – en un lapso de diez años – en el nivel de satisfacción frente a la TV cable/satelital frente al decrecimiento en satisfacción que afecta a la TV abierta. En efecto, la TV abierta alcanzaba un 55,6% de satisfacción en 1999 pero baja ahora a un 46,1% de satisfacción por parte de la audiencia; en cambio, la TV por cable sube a un 69,2% de satisfacción.

Desde un punto de vista de satisfacción con la oferta televisiva, la audiencia parece estar reclamando más diversidad programática a la TV Abierta chilena.

Adicionalmente, existe también evidencia en otros países acerca del desplazamiento de las audiencias desde las televisiones generalistas hacia canales temáticos, cuando están disponibles en TV abierta.

En mi opinión, la comparación entre la credibilidad de la cual goza ahora TVN y la insatisfacción general con toda la TV abierta chilena permite concluir que la actual demanda social hacia el sistema televisivo – y hacia TVN en particular – es diferente a la demanda por credibilidad, en los inicio de los ’90.

Nueva etapa para TVN

Una mayor diversidad programática puede ser satisfecha de modo muy limitado por un canal con una sola señal generalista.

La TV digital terrestre debería inaugurar una nueva etapa para la misión pública de TVN, etapa en la cual no solo asegure la información plural, confiable y masiva sino mayor calidad para la audiencia con una oferta televisiva diversificada.

En efecto, la discusión chilena acerca de la TV digital de recepción abierta se está focalizando en varios grandes puntos conexos: la definición del estándar técnico, el modo de operación de los canales, el ordenamiento jurídico, y el financiamiento de los nuevos canales.

Una primera definición – que ha sido la más publicitada, por el lobby de los intereses industriales en juego – tiene que ver con optar por un estándar técnico entre los tres disponibles (europeo, norteamericano, y japonés); esta definición sería tomada próximamente (¿?) por la Subsecretaría de Telecomunicaciones.

Una segunda definición es de carácter socio-político. En efecto, la tecnología digital permite que en el actual ancho de banda – que es ocupado íntegramente por una señal análoga – puedan ser transmitidas cuatro o seis señales digitales, o una sola señal digital en alta definición. En este último caso ocurre una importante mejoría en calidad técnica; pero si hubiese más señales digitales ofrecidas con programaciones diferentes, hay más ganancia en diversidad de contenidos televisivos. Transcienden diferencias de opinión entre los canales televisivos chilenos: algunos desean mantener los mismos actuales canales pero transmitiendo en alta definición, pero otros desean aprovechar la digitalización para introducir más canales y más diversidad de contenidos para la audiencia.

En este último caso, los actuales canales tienen la opción técnica de transformarse en operadores multicanales ofreciendo sus propias señales segmentadas con nuevas programaciones temáticas para la audiencia.

Tanto el período de transmisión simulcasting – donde un canal deberá transmitir simultáneamente en señal analógica y digital – como la decisión de adoptar esta segunda opción de operadores multicanales implican una revisión jurídica a las leyes chilenas, que en la actualidad prohíben operar dos canales abiertos en la misma zona de asignación de frecuencias.

Si TVN se convierte en operador multicanal, podría manejar varias señales digitales de cobertura nacional, abiertas a todo el público, y segmentadas con contenidos diversificados, como:
– señal generalista
– señal infantil y juvenil
– señal de Alta Cultura y Ciencia
– señales regionales
– noticias e información socio-política
– u otras.

La tecnología posibilita que tales señales puedan operar con sus contenidos segmentados en determinadas horas del día, y en otras horas emitir una señal única nacional en alta definición.

Así pues, la tecnología digital posibilita que TVN – el canal público chileno – asuma una misión más compleja y amplia, cual es procurar más diversidad programática para el público, y con ello más calidad en su oferta a la audiencia.

Al igual que la reforma de TVN en 1992 puso un estándar informativo plural y masivo – que se expandió a todo el sistema chileno – una regulación legal para establecer la operación multicanal en TVN puede colocar un nuevo estándar de variedad a la industria chilena, y de mayor calidad para la audiencia.

Calidad en la regulación general legal

Según la misma encuesta del CNTV en el año 2008, desde un punto de vista comparativo, la audiencia opina – otorgándole una segundo lugar (43,1%) – que una mayor regulación estatal podría contribuir a mejorar la TV abierta. Interpretamos esa opinión como una aspiración a que el CNTV tenga más capacidad legal de orientar positivamente a la TV chilena en su toma de decisiones para beneficio y satisfacción de las audiencias.

Como reacción a la dictadura, en la ley de 1992 se dispuso que el CNTV en democracia fuese muy respetuoso de la libertad de programar en las estaciones de TV. Las opiniones mencionadas parecen evaluar esas disposiciones como excesivamente permisivas, y demandan mayor capacidad de orientación hacia metas programáticas. Esta es una discusión reguladora delicada, ya que se puede caer en prohibiciones populistas, en protecciones corporativas, en ingenuidades infactibles, y en modas efímeras. Personalmente creo que las obligaciones programáticas a los canales deberían ser tomadas por grandes mayorías calificadas en el CNTV, que demuestren amplio consenso, y en base a sólida información que señale alta probabilidad de sus logros. Esas obligaciones deberían ser evaluadas anualmente por el mismo CNTV para verificar la realización de sus metas, y perfeccionarlas o derogarlas.

El CNTV ya ha realizado un valioso aporte positivo a la TV chilena en un doble campo: estudios constantes acerca del medio televisivo (como el antes mencionado), y el concurso económico anual Fondo CNTV para incentivar la innovación en programas televisivos. Este fondo es muy realista ya que atiende a la cara industrial de la TV: aporta un dinero inicial de riesgo a programas televisivos innovadores que los canales se comprometen a emitir, pero que sin el apoyo del CNTV no se habrían producido; los aportes del Fondo CNTV han sido importantes para el desarrollo de programas innovadores; beneficia a todos los canales y a productores independientes en asociación con los canales; el éxito del Fondo ha conducido a aumentarlo año tras años, alcanzando aproximadamente 4 millones de dólares en el año 2008. El Fondo del CNTV por concurso se ha demostrado como un efectivo mecanismo asignador de dinero público en la TV: promoviendo programas con éxito de público en pantalla, con mecanismos evaluativos más transparentes, y un control de ejecución que inhibe la corrupción y la malversación.

Con la ampliación digital, el Fondo del CNTV para fomentar la calidad de la TV chilena tendrá que readecuarse hacia montos substantivamente más considerables, y contemplar nuevas modalidades de asignación – como fortalecer grandes bloques temáticos de programación, en lugar de simplemente programas. Esto es, en ambiente digital la calidad y la satisfacción de la audiencia ya no podrán descansar solamente en el canal público, ni en el fomento de algunos programas, ni en meras regulaciones – positivas o prohibitivas – sino en la vigorizada capacidad económica del CNTV para que toda la industria televisiva pueda contribuir con mayor diversidad programática.
Valerio Fuenzalida
Octubre 2008