EL FESTIVAL DE IDEAS SOBRE LA TELEVISIÓN PÚBLICA

COLUMNA DE OPINION PUBLICADA HOY, 13 DE DICIEMBRE 2018 EN EL SEMANARIO www.observatoriodemedios.cl

Manuela Gumucio

Directora Ejecutiva Fucatel

 

Si la crisis de TVN ha tenido algo de positivo es que se habla, por fin, de  cómo debe ser un canal público y, sobretodo, se aborda sin aspavientos la posibilidad que sea financiado totalmente. Esto hace poco escandalizaba a miembros de la derecha  y también a los partidarios en  la Concertación de no confrortarse con los primeros.Es buena esta apertura, pero resulta grotesco tener que iniciar la discusión de una nueva ley de TNV, cuando se   ha terminado la tramitación de otra recientemenrte.  Y más grotesco aun  hacer tabula rasa de todo lo propuesto y planteado durante 10 años que duró en el Parlamento su tramitación por expertos y representantes de la sociedad civil.  Se escuchan  preguntas intrigadas sobre qué están elaborando, apuertaa cerradas,  como propuesta  los  diputados  Cruz Coke, Evópoli y Marcelo Diaz, PS. Por otra parte, el Presidente Piñera avanzó en el programa de TV “Llegó tu Hora” algunas ideas de cómo podría ser ese financiamiento. Dijo que admitía la necesidad de un financiamiento público, pero que no estaba claro si debía entregárselo a un canal público o licitar recursos para que las necesidades democráticas del país en materia de comunicación, se las repartieran  el conjunto de los canales, sean públicos o privados.

Este criterio presidencial se asemeja a lo que se ha estado planteando en el debate sobre el derecho a la objeción  de conciencia de las instituciones privadas que reciben recursos estatales. De seguirse esta línea, la decisión soberana representada por los parlamentarios, de sancionar el no cumplimiento de la ley no tendría efecto práctico alguno. Por esta vía del liberalismo primario nos vamos acercando a una negación de la igualdad de derechos y obligaciones de los ciudadanos de cumplir los mandatos legales.

Cabe recordarle al Presidente  que a los canales comerciales en Chile, desde la entrada en vigor de la ley 20.750, de 2014 que permite la migración a la Televisión Digital terrestre, se les concesiona la capacidad espectral suficiente para transmitir al menos dos señales HD y una señal móvil, en la nueva TV Digital, a cambio de la exigua obligatoriedad de transmitir las franjas políticas en los momentos electorales y las campañas de interés público, previo pago de la tarifa respectiva y la obligación de respetar el pluralismo en los espacios informativos. ¡No se les pide mucho si se piensa que han recibdo una señal de propiedad de todos los chilenos, gratuitamente!

En relación a la obligación de pluralismo, la verdad es que el CNTV, conminado a disponer los procedimientos y medios que aseguren el cumplimiento de este principio, no ha hecho nada. Ni durante la presidencia del Consejo de un representante del Gobierno Bachelet, ni durante el Gobierno actual.

Como Directora de Fucatel entrevisté a varios directores de canales para estudiar cómo establecer criterios de evaluación del pluralismo y me encontré con un rechazo mayoritario a la regulación porque según ellos sólo  la noticia determina el pluralismo. No hay que ser un gran teórico de las comunicaciones para saber que la noticia, objeto sagrado para ellos, no cae del cielo, que es el producto de agendas de poder muy potentes, aquí en Chile  y en cualquier parte del mundo. Asimismo, es evidente que en los noticiarios y programas de debates se excluye buena parte del pensamiento existente en nuestro país.

Que canales, con visiones de este tipo tengan “ islas” de contenidos de mejor nivel ya está garantizado con el aporte del fondo del CNTV financiado por el Estado. Incluso se considera para otorgar este aporte a productores independientes el compromiso de difusión de los canales comerciales, los cuales, por esta vía, ejercen una suerte de censura que contraviene el propósito del fondo: permitir que se expresen voces, estéticas e ideas que no necesariamente respondan a criterios de rentabilidad comercial. El aporte del fondo es innegable y gracias a esto se ha podido gozar de series y programas interesantes en todos los canales. ¡Es bastante como aporte público a los privados!   Un canal público es otra cosa. Se trata de fijarle  con claridad sus obligaciones y darle los recursos para cumplirlas. Esto puede acompañarse de financiamiento publicitario. Lo que se requiere es una señal entera coherente, que cumpla  PERMANENTEMENTE el objetivo de entregar una información veraz, diversidad de contenidos, así como mayor deliberación y expresión  de sectores, sin voz efectiva y temas ausentes y en los medios comerciales.

 

Estoy segura que con esta oferta distinta ganarían en audiencia a los canales que ofrecen lo mismo.

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