El sueño de un nuevo diario

diarios paqueteAlejandra Matus / La Concertación perdió el Gobierno y ha comenzado a oírse cada vez con más fuerza el clamor de viejos profetas, junto al de periodistas preocupados por la falta de libertad de expresión y de otros angustiados por la falta de pega; al de políticos cesantes, activistas egomaníacos y al de gente bien intencionada, que demandan en cada esquina la necesidad de crear un nuevo diario.

Algunos lo hacen a poto pelado. Otros, pidiendo plata en el paseo Ahumada.

No he visto a nadie, sin embargo, preguntarse: ¿Para qué queremos un diario? O más bien ¿Es un diario la panacea que nos traerá a la tierra el paraíso perdido?

No digo que no hace falta diversidad en la industria periodística chilena. Se puede envolver La Moneda con las hojas de los reportes que desde 1990 vienen denunciando la progresiva e imparable concentración de los medios de comunicación y su falta de pluralismo. No estoy completamente segura de que el fenómeno se pudo evitar desde el Gobierno, pero es cierto que quienes pudieron hacer algo -preocuparse al menos de, por ejemplo, qué pasaría el día que perdieran el poder- pusieron esos informes a juntar polvo y se entregaron gustosos a las caricias del oligopolio que ahora los ignora.

En los tiempos que corren y considerando los hábitos de lectura y consumo de información de la mayoría de los chilenos, me pregunto qué impacto real puede tener crear un nuevo diario en papel. Lo más probable es que el costo tendrá que asumirlo algún financista, porque sus posibilidades de supervivencia en el mercado chileno, por razones que podemos debatir, serán casi nulas.

Sí tengo una certeza: Si las platas para crear el esperado nuevo diario vienen de la Concertación, el periodismo será, como siempre, el invitado pobre del festejo y la plata se acabará el día que la coalición gane de nuevo las elecciones. ¿Habrá más libertad de expresión? ¿Se le dará espacio en esas páginas a la crítica, a nuevos líderes? ¿Se promoverá nuevas formas de hacer política? ¿Se le dará poder a los que siempre están debajo de la mesa?

Un nuevo medio será, por cierto, siempre una buena noticia, especialmente cuando hay tanto profesional cesante, pero ¿tendrá un nuevo sentido el periodismo? ¿O el diario prometido será apenas un abrevadero en medio del desierto por el que caminamos?