El traspié más grande de Sabatini

sabatiniSoledad Escudero / Revista Qué Pasa /En los 25 años que lleva en TVN, Vicente Sabatini ha tenido grandes aciertos y también algunos tropiezos, muchos de estos últimos como resultado de la tozudez que forma parte de su particular estilo de trabajo. Pero ninguno ha sido tan amargo como el que vivió el lunes pasado, cuando le pidieron que dejara su cargo como director de Programación. Un golpe bajo para uno de los nombres más emblemáticos de la red estatal.
 

Ni siquiera tuvo que tomar el ascensor para que le dieran la noticia. El lunes temprano, Vicente Sabatini apenas debió cruzar el pasillo que separa su oficina de director de Programación de TVN con la del director ejecutivo de la red estatal, Daniel Fernández. Ahí, a solas con su jefe, fue informado del último paso que el canal necesitaba dar para implementar una nueva estrategia. De boca de Fernández, Sabatini se enteró que lo sacaban del cargo que había ejercido durante tres años.

La periodista María Elena Wood tomará el puesto de Vicente Sabatini.
La periodista María Elena Wood tomará el puesto de Vicente Sabatini.

En la tarde, un memo dirigido a los trabajadores del canal explicaba que el puesto quedaría en manos de María Elena Wood.

Además, se explicaban allí las razones de la marginación de Sabatini: el 12 de marzo el directorio de TVN había aprobado un nuevo organigrama, en el que la dirección de Programación y la de Producción de Contenidos -esta última a cargo de Pablo Ávila- dejaban de ser dos puestos paralelos. Y que serían fundidos en una sola gerencia, ocupada por alguien con dedicación exclusiva al tema. Que Sabatini nunca dejara de estar a cargo de la dirección de las teleseries del primer semestre, incluso mientras ocupaba su cargo directivo, fue una situación que terminó por inquietar al canal.

Además estaban los roces que tenía con Pablo Ávila. Que eran inevitables: ambos estaban a cargo de distintos contenidos, pero sólo uno de ellos -Sabatini- decidía qué lugar ocupaba cada programa en la parrilla. Por eso es que a partir del 1 de mayo, el área de Producción pasará a depender de Programación.

En el nuevo escenario, a Sabatini le ofrecieron hacerse cargo de las teleseries del primer semestre. Lo mismo que hacía hasta el 2006. La oferta quedó sobre la mesa y, hasta el cierre de esta edición, el director todavía no tomaba la decisión de aceptar o irse definitivamente del canal.

Desde el lunes, Sabatini ha seguido su rutina normal en TVN. Continúa yendo al canal en horarios hábiles y haciendo reuniones con su equipo. A éste, incluso, lo juntó ese mismo lunes alrededor de las 10 de la mañana, después de la reunión con Fernández, para contarles que salía del cargo. Muchos reconocieron, entonces, el estilo que lo ha hecho conocido durante los 25 años que lleva en el canal: de buenas relaciones con la gente, pero exigente y tozudo. Una personalidad que le ha valido más de un mal rato, tanto en las teleseries como en el cargo ejecutivo que ahora debe abandonar.

Enojos breves pero intensos

Este año, por primera vez, Vicente Sabatini dejó la dirección general de las teleseries del primer semestre de TVN. El canal decidió comprar para este periodo el formato argentino de “El exitoso señor Pells”, que actualmente transmite en sus pantallas, bajo el nombre “Los exitosos Pells”. Después de 19 telenovelas propias, Sabatini sólo se abocó a la adaptación del guión. La idea, dicen al interior de la red estatal, era aliviarle la carga al director de Programación. “Existía la sensación de que se debía hacer algo más liviano y que Vicente tenía que delegar más”, señala una fuente del canal.

Sabatini ha sido parte activa del área dramática de TVN desde hace un cuarto de siglo. Desde el comienzo -1984- se ganó una fama de duro que no ha variado con el tiempo. Su figura, además, se ha convertido en una especie de mito: no se sabe cuánto de lo que se dice de él es cierto y cuánto no. De lo que no hay dudas es que Sabatini es un tipo respetado en el medio televisivo. No sólo porque ha sido una especie de escuela para otros directores, sino también por su compromiso social. En sus teleseries se han tocado temas como la homosexualidad o el sida y se han mostrado distintas culturas.

Es común escuchar acerca de su carácter fuerte. Aunque quienes lo conocen dicen que los enojos le duran poco y que se deben al nivel de exigencia que se impone a sí mismo y a su equipo. Según el actor Luis Alarcón, “cuando se enoja, se enoja. Le molesta mucho si alguien no se sabe el libreto o que la gente no esté en el lugar en el momento que debe estarlo”. Incluso, no duda en levantarle la voz a quienes se equivocan. “Pero tampoco era que todo el mundo estuviera aterrado porque íbamos a grabar con él. Es exigente y, sobre todo en esas grabaciones grandes con mucho exterior, él hacía todo lo posible para que se cumpliera la planificación del día”, señala otro actor.

Quienes han trabajado con él coinciden en su rigurosidad. Si un set no estaba preparado tal cual él había dicho, sencillamente no filmaba. Luis Alarcón recuerda que cuando grababa “Morir de amor” (1985), Sabatini suspendió una grabación durante días porque al actor no le había quedado perfecto el teñido que le hicieron para el personaje. Para Pablo Schwarz, quien trabajó con él en “Sucupira” y “Iorana”, entre otras, el director “era una persona que podía ponerse muy exigente a la hora de grabar, incluso pesadito. Cuando algo no funcionaba o una escena no estaba lista, se molestaba y eso a algunos les incomodaba. Pero nunca faltó el respeto. Y cuando terminábamos lo laboral, siempre dejaba un espacio para la distracción. Algunos íbamos a comer con él o a un bar”.

Algunos le critican, eso sí, que sus teleseries siempre estaban protagonizadas por los mismos actores. Y que éstos eran especialmente cercanos a su pareja, la actriz Claudia Di Girólamo, por trabajos realizados en teatro. En este grupo estaban Amparo Noguera, Marcelo Alonso, Alfredo Castro y Francisco Reyes.

Lo describen también como un hombre tozudo. Y aunque muchas veces esto le ha ayudado a sacar proyectos adelante, también le ha valido tropiezos. El caso más recordado es el de “Los Capo”, la teleserie sobre italianos que TVN transmitió el 2005 y que resultó ser el primer traspié en la carrera de Sabatini: en promedio sacó sólo 14,7 puntos de rating, lo que ese año dejó en números rojos a TVN. El problema se originó, según dicen en el canal, únicamente por la insistencia de Sabatini, quien se empeñó en que la teleserie estuviera hablada prácticamente en italiano. Incluso, los actores tenían un profesor en el set.

Según fuentes de la red estatal, los ejecutivos pusieron el grito en el cielo y conversaron con Sabatini para que se usara el castellano. Pero él insistió. Y la plana mayor acordó entonces ponerle subtítulos a los primeros capítulos. Además, a poco andar de “Los Capo”, Sabatini se tomó siete meses sabáticos en España. Y mientras estaba allá se enteró, con bastante dolor dicen sus cercanos, del “fracaso” de su teleserie.

Aciertos y desaciertos

Hasta ahora, la estructura de TVN indicaba que el director de Programación se hacía cargo de elegir las ficciones, docudramas, películas y las teleseries del primer semestre. El director de Producción de Contenidos, en cambio, veía los franjeados en vivo y los estelares. En ese escenario, Vicente Sabatini y Pablo Ávila tenían constantes desencuentros. “Había descoordinaciones del tipo de presentar en paralelo proyectos sobre los mismos temas”, dice un ejecutivo del canal. Además, en la señal aseguran que “ambos tenían visiones muy distintas: Vicente es más analítico, un poco más clásico; y Pablo es más innovador, más de guata. Quizás no cuajaron las visiones de televisión que cada uno tenía”.

Al interior de TVN se comenta que los logros que se le atribuyen a Sabatini van, en gran parte, asociados a la imagen de Pablo Ávila. Según una fuente ejecutiva, uno de los mayores logros de su gestión fue “El baile” y sus derivados, proyecto que fue impulsado por Producción pero apoyado por el director de Programación.. Además, dicen que tuvo una importante injerencia en el regreso de los realities al canal público, con “Pelotón”. “En TVN había una mitología en torno a los realities (después del fracaso de “Tocando las estrellas). Sin embargo, Sabatini insistió mucho en que era un género que estaba en todo el mundo y que lo malo no era el género en sí, sino que había que saber darle un tratamiento de canal público. Fue fundamental para convencer a Fernández, al directorio, y supo programarlo adecuadamente”, cuenta un cercano al director.
En todo caso, uno de los “legados” que más se le reconocen a Sabatini en su cargo ejecutivo fue la programación de televisión cultural. Para el canal, las series de Raúl Ruiz “La recta provincia” (2007) y “Litoral” (2008) fueron un acierto en calidad. Esto, para algunos, era el plus del director. “Siempre se preocupó de hacer televisión de calidad y de repente a lo mejor proponía programas vinculados con la historia de Chile que quizás no tenían mucha sintonía, pero eran un aporte. De alguna manera eran una contribución a la misión de TVN”, recuerda un ex integrante del canal.

Pero la gestión de Sabatini también tuvo varios tropiezos. Por ejemplo, el programa-concurso de documentales “Grandes chilenos” (2008), que no cumplió las expectativas de audiencia. De los casos recientes, el espacio sobre adicciones, “Última salida”, fue propuesto por él y no supera los 10 puntos en horario prime. El problema, dicen, es que Sabatini sabe convencer y por eso le permiten intentar con programas que luego fracasan. “Tiene carácter y se vende bien”, dice un profesional del canal.

Sabatini insistió que “Todos a coro”, el nuevo estelar de Rafael Araneda, fuera los jueves en horario prime. Mientras su equipo le aconsejaba cambiar el día, ya que competirían fuerte con “1810” de Canal 13, el director de Programación no cedió. El programa alcanzó sólo 13,9 puntos en su debut, y fue trasladado a los domingos. “Sabatini es tozudo, dado a sus ideas. Tiene muchas convicciones. Entonces insiste, y al final le dicen que sí”, cuenta un compañero de trabajo.

La competencia dispara

Varios al interior del canal dicen que Sabatini es bastante a la antigua. Y esto, según ellos, le ha jugado en contra en algunas teleseries donde ha oficiado de director general: “Corazón de María” (2007) y “Viuda alegre” (2008). En la primera, estuvieron prácticamente a la par en rating con Canal 13, y la segunda no superó los 20 puntos. “Tiene una mirada y un pensamiento que debe evolucionar, porque no está en los códigos modernos de hacer televisión”, señala una alto ejecutivo de TVN. “Privilegiaba los programas con la cosa cruda, que remuevan y puedan generar conversación”. Por eso, aseguran en el canal, su estilo chocaba con lo que Daniel Fernández quería para la nueva dirección de Programación. “Fernández quería una mirada más abierta, más de mundo. Y Vicente llevaba muchos años, entonces era difícil hacerlo cambiar”, afirma una fuente cercana al director ejecutivo.

Para la competencia, lo que está pasando hoy en TVN es culpa del modelo que implementó Daniel Fernández tras su llegada el 2004 a la red estatal. “Esto es un fracaso del diseño estratégico de Fernández. No le resultó darles a los realizadores un ámbito de acción sin contrapeso y no logró buena relación entre lo económico y el contenido”, dice un profesional de Chilevisión. En Canal 13, en tanto, ven los cambios del canal público con buenos ojos. “La medida de poner todo en forma orgánica obedece a una fórmula de ‘armemos equipo nuevamente’, todos bajo un mismo prisma. Tiene una lógica. Esto es para salir de una situación que, quieran o no, es un pequeño terremoto, porque son personas influyentes pero no lograron hacer equipo”, opinan en UC-TV.

Al interior de TVN, sin embargo, se han encargado de transmitir que este cambio no tiene que ver con que son terceros en sintonía en lo que va del 2009. Aunque un ejecutivo reconoce que “seguramente si el canal estuviera con 25 puntos de rating todo el día, no se habría planteado si Programación está funcionando o no. Porque lo que importa son los resultados”.

Ejecutivos de la red estatal aseguran que el cambio de organigrama ya se había conversado con Vicente Sabatini y Pablo Ávila en diciembre. Y que ya entonces se les advirtió que esto los podía afectar. Aunque pocos apuestan a que cuando el director de teleseries caminaba hacia la oficina de su jefe, a comienzos de esta semana, podía imaginar que el momento había llegado.