Guionistas: escritores tras las pantallas

storyAntonio Díaz Oliva / Artes y Letras / El especialista en guiones Robert McKee viene a presentar su famoso “Story Seminar”. Sondeamos el estado que actualmente tienen los guionistas en nuestro medio, con qué dificultades se encuentran en su trabajo y cuáles series siguen y recomiendan.

La escena sucede en la película “El ladrón de orquídeas”. El personaje que representa Nicolas Cage quiere escribir una historia para el cine. Va al seminario de Robert McKee, uno de los maestros en el área. Ahí, a la salida de la clase magistral, le pasa su guión. McKee lo lee y le advierte: “Aquí no hay película. Debes volver atrás, buscar el drama”.

Dicen que a lo largo de los dieciséis años que lleva enseñando cómo hacer guiones, Robert McKee (68) suele ser preciso y conciso en sus comentarios. Porque pese a que extrañamente no ha escrito ninguna historia audiovisual, ha recorrido el mundo enseñando sobre el tema. Y todo esto gracias a textos imprescindibles en el oficio como “Story: sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura para el cine” y su afamado curso “Story Seminar”. El mismo que sale en “El ladrón de orquídeas” y que presentará en Chile a fines de abril (ver recuadro). En éste repasa todas sus famosas lecciones sobre clímax, estructura y personajes. Y, al término, expone su discutida idea de que “Casablanca” tiene el mejor guión en la historia del cine (para luego finalizar con la proyección de dicha cinta).

Los premios conseguidos por sus asistentes lo avalan: 27 ganadores de un Oscar y 141 de un Emmy hay entre sus alumnos. Así como también guionistas de películas (“El señor de los anillos”, “Una mente brillante”), de series (“Friends”, “CSI”), escritores de corte best seller (el mismísimo Dan Brown), actores (Tom Hanks y Julia Roberts) y hasta músicos (David Bowie).

El panorama nacional

En Chile la figura del guionista siempre se ha situado a la deriva. Esto como consecuencia de lo inestable que ha sido la industria cinematográfica criolla, lo que ha dificultado una profesionalización del área. En cuanto a la televisión, la labor está fuertemente enraizada en las teleseries y recién en los últimos años se ha incursionado en otras formas de ficción televisiva.

“El de guionista es un oficio discreto, de segundos y terceros planos, cuando no abyecto. Y en Chile se mantiene ese estatus, multiplicado por el hecho de estar inserto en una industria precaria, en vías de desarrollo, donde la falta de reglamentación es la norma”, comenta el escritor Luis López-Aliaga, quien trabajó en “Huaiquimán y Tolosa”.

La primera tara con que se encuentran los guionistas está en la producción. Principalmente por lo acotado de los presupuestos, ya que a la hora de hacer los guiones no se puede disponer de demasiados extras o grandes explosiones. “Por esta misma razón hay que ser más ingeniosos y creo que estas dificultades son parte del aprendizaje y ayudan a formar mejores guionistas”, dice Sergio Coddou, quien también es poeta. Para Nona Fernández, la principal dificultad es “desarrollar ideas originales y tener algo de control sobre el producto final. Sobre todo en el proceso de montaje”. Esto porque las “grandes historias se desarticulan con la intervención de todos los agentes que participan de la producción final”.

Pese a aquellas limitaciones, varias series con el sello made in Chile han destacado por su originalidad. Ahí están “La Ofis”, “Alguien te mira”, “Los 80”, o la aplaudida “Gen Mishima”, que combinó elementos de ciencia ficción en su propuesta. De estas tres, López-Aliaga opina que “‘La Ofis’ es una adaptación más que digna, con guiones que chilenizan con estilo propio la corrosividad original de Gervais y con una actuación de Luis Gneco memorable”. Justamente involucrado en la escritura de aquella serie, el joven guionista Pablo Toro rescata a “Los 80”: “No por los diálogos, pero sí por la construcción de personajes y de esa moral ochentera que se transmite muy bien”.

Nona Fernández, en tanto, les da crédito a los guionistas que estuvieron desde antes en el medio nacional. Nombres, por ejemplo, como Fernando Aragón, Jorge Marchant y Néstor Castaño. “Son los que empezaron a trabajar con pocos referentes e información, improvisando con mucho entusiasmo, inventando la historia de las producciones audiovisuales”, dice.

¿Una novela en su TV?

“Lost”, “Los Soprano”, “Mad Men” y “Californication”. Cuatro ejemplos de programas exitosos que han brillado gracias a una narrativa diferente. Ciertamente que, en el último tiempo, han sido tantas las series aparecidas que se podría seguir enumerando por un buen rato sin bajar en calidad y entretención. Lo bueno de todo esto es la amplitud de las temáticas. En los casos arriba mencionados, tenemos historias sobre un grupo de pasajeros perdidos en una isla, la mafia ítalo-estadounidense, los publicistas de los años 60 y hasta un escritor que desea concebir la “gran novela americana”. Y nada más atinado que este último detalle, porque una de las discusiones que se viene hilando hace rato es si esa grandilocuente “obra americana” no estará más cerca de estos programas, antes que en lo último de Philip Roth. Sin ir más lejos, hace poco el guionista y escritor Richard Price mencionó a la laureada serie “The Wire” como “una gran novela rusa que sucede en Baltimore”.

Precisamente, el nombre que más se repite entre los consultados para este artículo es “The Wire”. Programa en el cual se deshilvanan diversas historias que ocurren alrededor de una ciudad estadounidense, además de profundizar en temas como tráfico de drogas, educación, política y medios de comunicación. Otra de las series mencionadas por guionistas criollos es la ya clásica “Lost”. Pablo Toro opina que pese a ser extremadamente comercial “es una gran clase de deconstrucción narrativa hecha en prime time. De ahí aprendemos que se puede jugar hasta el extremo con las estructuras, pero que también hay que saber confundir sin confundir demasiado”. Coddou, en tanto, se inclina por “Desperate Housewifes”, narración sobre seis amas de casa y las historias que las rodean: “El guión es un reloj suizo que pasa del drama a la comedia con una naturalidad parecida a la de la vida misma”.

De hecho, el mismo McKee -que ha tenido como alumnos a varios de los guionistas de estas series- ha dicho que “desde HBO y FX hasta FOX y NBC, y otras estaciones de cable, están empecinadas en buscar historias sobresalientes. Sin duda que hoy la mejor narrativa de Estados Unidos está en la televisión”.

El “Story Seminar”

En cuatro días intensivos consistirá el famoso seminario que trae Robert McKee a Chile. Comenzando desde los conceptos básicos, ahondará en tópicos como la estructura, la caracterización y la realidad de personajes, el rol que cumple la ambientación y las diferencias entre géneros cinematográficos.

La cita es entre el 25 y 28 de abril en el Teatro Oriente. El horario va de 8:30 a 20:30 horas todos los días, y habrá traducción simultánea para los asistentes. Precios y más información en www.mckeestorychile.com