JJ.OO. en TV: metáfora de la actual TV chilena

En sintonía con el Observatorio de Medios Fucatel, la columna de Jimena Villegas en El Mercurio el día domingo 5 de agosto, pone atención sobre la falta de diversidad y pluralismo que impera en nuestra televisión. En este caso, la reflexión se concentra en la cobertura realizada de los JJ.OO. por TVN y C13, la cual, a juicio de la periodista, ha sido deficiente en mostrar la riqueza de este gran evento deportivo, por causa de tener que responder a los requerimientos de rating a los que están sometidos los programas que se dan en los horarios de alta audiencia.

JJ.OO. en TV: No todo tiene que ser Rating

Jimena Villegas, El Mercurio

Según entiende uno, los juegos olímpicos de verano, que este año se están celebrando en Londres, incluyen 26 deportes con 36 disciplinas y unas 300 competiciones. Registros de fotografías tomadas desde el sábado 28 de julio muestran distintas modalidades de tiro y equitación, voleibol de hombres y mujeres, velerismo, remo, kayac y –como no- Fútbol femenino y masculino, entre otras expresiones deportivas, a las que el viernes 3 se sumó la reina de las batallas épicas entre el ser humano y sus posibilidades: el atletismo.

¿Cómo puede ser, entonces, que los canales oficiales de la televisión chilena se hayan obsesionado esta semana con la halterofilia, la natación y la gimnasia? ¿Será que TVN y C13 no se han enterado de lo que está pasando en la capital inglesa? ¿O tal vez les parezca que el juego mágico del “Dream Team” es poca cosa?

Evidentemente no  Y para darse cuenta basta con revisar los excelentes despachos que el canal de Luksic emite –para desgracia de los telespectadores- de madrugada y frente a los que TVN destiñe vergonzosamente. En alrededor de una hora y con una pizca de humor, Eugenio Figueroa y Juan Cristóbal Guarello lideran una estupenda selección comentada del rico y diverso material deportivo que entrega el C01 y que la pantalla del C13 no escatima en los segmentos de la mañana y de la tarde.

El gran culpable de que esa diversidad no se vea durante el día se llama rating. De acuerdo a datos de la industria, los derechos de exhibición en abierto para Chile costaron alrededor de US$ 1,3 millones. Fueron comprados por TVN, que le vendió a C13 para compartir gastos. A esa cifra hay que sumarle también el millonario costo de desplazamiento de equipos humanos en el Reino Unido por una veintena de días. Es decir, este evento es tan caro para la TV local que los canales deben sacarse los ojos en la pelea por la sintonía, aunque sea escasa.  ¿Y qué da sintonía?  De lunes a viernes, cuando la gente no tiene tiempo para sentarse a ver tele con paciencia deportes de lectura sencilla y de alto impacto cuyo arco dramático dure un minuto o menos.O sea pesas, o sea rápidas carreras en una piscina, o sea gimnasia que es muy estética y que este año tiene como gran incentivo al chileno Tomás González.  Dado que se trata de Show, no sirven disciplinas colectivas semi desconocidas como el balón mano, o juegos individuales que lleguen a extenderse por más de cuatro horas, como un extraordinario partido de tenis por las semifinales entre Roger Federer y Juan Martín Del Potro.

El problema es que, como vamos, estos JJ.OO. 2012 parecen una metáfora de la TV: hay tan poco riesgo en la batalla por ganar, que durante el día –no en la noche- ambos canales son casi una copia uno del otro, exhiben más de lo mismo, aburren, terminan privándonos de la riqueza deportiva que se vive cuando, cada cuatro años, se miden en unas 300 competiciones los mejores exponentes mundiales de 26 deportes con 36 disciplinas. Honestamente, parece un despropósito enorme y carísimo, una mezquindad, un error que lleva a una pequeña reflexión ¿Y si aquellos que pretenden para siempre eliminar el rating on line no están tan equivocados?

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