La postergada norma digital

Rafael Enrique Cárdenas / En el proyecto sobre televisión digital enviado al Congreso por el Gobierno, éste ha vuelto a postergar, por enésima vez, su decisión sobre la norma a adoptar, sucumbiendo, una vez más, ante la presión de Anatel, organización abolutamente parcial e interesada, carente de toda ecuanimidad, que agrupa a los operadores de los actuales canales de televisión abierta y que se han opuesto en todas las formas a la adopción de la norma europea, en defensa de la norteamericana. Esta presión la han ejercido, primeramente, en forma explícita y mentirosa (invocando la defensa de los televidentes) y pagando para ello inserciones millonarias en los diarios y, luego, de manera más solapada e hipócrita, sugiriendo la necesidad de nuevos estudios antes de tomar una decisión.

Ante esta palmaria impudicia que a nadie escandaliza, hay que reiterar que a estos privilegiados la norma norteamericana les resulta más cómoda porque tiene capacidad para menos señales que su equivalente europea, lo que conlleva una más fácil mantención del status quo -que siempre será la opción de los privilegiados- y, consiguientemente, menos competencia, el Leviatán de los gozadores de prevendas.

Por el contrario, a nosotros, los televidentes anónimos -nada menos que los directamente afectados por estas componendas-, obviamente, lo que nos interesa es la mayor cantidad de canales posible.

A todo lo anterior, hay que agregar que la norma norteamericana sólo la utilizan Estados Unidos y sus países vecinos, en tanto la norma europea ha sido la opción de más de 120 naciones en los Cinco Continentes, incluidos nuestros hermanos de Uruguay y Colombia.