Las brechas digitales: uso y apropiación

Por Juan Freire/ Soitu.es / El concepto de brecha digital y su compañera cercana, la “alfabetización digital” (traducción limitada de la «digital literacy»), es tan elusivo como relevante para el presente y futuro de nuestra sociedad. Relevante porque en una sociedad red que funciona sobre un uso intensivo de la tecnología digital, “desconexión” significa marginación. Y elusivo porque cualquier etiqueta constituye una simplificación de una realidad que es compleja (posiblemente no existan “conectados” y “desconectados” absolutos, sino grados de conexión) y, sobre todo, que cambia rápidamente.Así, las brechas definidas en el pasado casi inmediato pueden ser irrelevantes en el presente, mientras las nuevas brechas -las que realmente nos van a afectar en el futuro próximo- no están aún catalogadas. Pero ¿cuál es la importancia de esta clasificación? Sólo los problemas identificados y definidos son susceptibles de acción política. Esta puede ser la razón por la que, como explicaré aquí, las iniciativas políticas tratan casi siempre de resolver brechas que han dejado de ser relevantes y olvidan totalmente los problemas emergentes.

El 31 de octubre tuve la oportunidad de participar en la presentación en Sevilla del Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales, un proyecto de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA). En este evento, Francis Pisani, “vecino digital” y director del proyecto de la UNIA, identificó de una forma clara e incisiva las tres grandes brechas digitales a las que se enfrenta, y se ha enfrentado en los últimos 15 años, nuestra sociedad:

Brecha de acceso. Esta es la fractura que surge en primer lugar, y que separa a aquellos que pueden acceder a las infraestructuras de telecomunicaciones y los que están aislados, físicamente, de las redes digitales. Por supuesto esta brecha tiene un doble origen: la ausencia de infraestructura y el coste demasiado elevado de su uso.
Brecha de uso. El tener acceso a una tecnología no implica necesariamente su uso. Es un hecho bien conocido como una vez que la mayor parte de una población -por ejemplo en España- tiene acceso (la infraestructura está disponible y podría permitirse su coste), una proporción importante sigue sin utilizar la oferta tecnológica (o no se conecta o no usa las herramientas e información disponibles). El uso está motivado por la posibilidad de acceso, el interés en ese acceso (que la tecnología le aporte valor al usuario) y la educación que les capacite para usar esas tecnologías.
Brecha de apropiación. Una buena parte de los usuarios de internet y tecnología digital hacen un uso básico. Y se sienten en la práctica superados por las herramientas, dado que perciben (con razón) que podrían hacer usos más sofisticados y valiosos. La tecnología genera cambios cualitativos y radicales cuando los usuarios no sólo la “usan”, sino cuando se apropian de ella y le dan usos inesperados y por tanto innovadores y creativos.
El impacto de los medios sociales, que se desarrollan con las herramientas de la web 2.0, es un buen ejemplo. Así, los blogs que se limitan a replicar el modelo de los medios de comunicación no aportan casi nada nuevo. Por el contrario la Wikipedia, los blogs de mayor influencia o popularidad que han desarrollado nuevas narrativas o procesos creativos y comunicativos, o la remezcla de contenidos son los modelos que han generado mayor impacto y, de hecho, han acabado por transformar los medios tradicionales.

El usuario que no se ha apropiado de la tecnología se siente “extraño”, de un modo similar a lo que sucede cuando alguien se debe comunicar en una lengua que no es la materna. Pero ni en la lengua ni en la tecnología existen usuarios que per se sean avanzados (es decir, que hayan sido capaces de apropiarse de las herramientas). La experiencia y el aprendizaje son las que permiten a la gente apropiarse de la tecnología. Ser nativo, en ambos casos, proporciona ventajas evidentes pero las clasificaciones demográficas son excesivamente limitadas. En este sentido, conceptos como los de nativos e inmigrantes digitales adquieren un nuevo significado. No son categorías estancas, demográficas o sociales, son fases de un proceso de aprendizaje y desarrollo personal.

Cada una de estas brechas puede entenderse como procesos dinámicos que van cambiando en el espacio y en el tiempo. Así la brecha de acceso tiende a reducirse con el tiempo a la vez que van conectándose nuevas regiones geográficas y espacios urbanos. De este modo, esta brecha que era realmente relevante en España hace unos pocos años puede considerarse en estos momentos resuelta en buena parte de nuestra geografía. Aún así, persiste la brecha de acceso en algunos enclaves geográficos, como muchas zonas rurales, para algunos sectores sociales (fundamentalmente por el coste del acceso) y surgen nuevas brechas derivadas asociadas a accesos a determinados servicios (ADSL, cable, 3G…).

En estos momentos los verdaderos desafíos se sitúan en la superación de la brecha de uso y, especialmente, la de la apropiación. En el próximo post analizaremos la naturaleza de estos procesos y las estrategias para superar las barreras existentes.