Marcelo Contreras: “Las ganancias del Diario Oficial se deben destinar a la creación de nuevos medios”

censura en chileOBSERVATORIO / Marcelo Contreras, periodista, presidente de la fundación Felipe Herrera y del directorio de Fucatel, ha dedicado parte de sus esfuerzos profesionales a promover el pluralismo en el sistema comunicacional chileno. La preocupación más reciente de quien fuera director de “Apsi”, una de las revistas más emblemáticas de oposición al régimen militar, es buscar estrategias para fomentar la diversidad de la prensa nacional, mediante la creación de un fondo para el surgimiento de nuevos medios, a partir de las ganancias millonarias que genera el Diario Oficial, hoy destinadas a mantener a La Nación y brindarle generosas utilidades a los accionistas privados del diario estatal. A su juicio, otorgando subsidios decrecientes por un tiempo acotado, con los ingresos del Diario Oficial, se podría fomentar el surgimiento de una prensa que equilibre el predominio incontrarrestable del duopolio Mercurio-Copesa.

Considera, también, que no tiene sentido transformar a la Nación en un diario público con una estructura similar a la de TVN, como propone el Sindicato Periodístico de ese matutino.

-Haciendo una retrospectiva, ¿cómo cree usted que se llegó a la situación actual, de cierre inminente, que está afectando al diario La Nación?

Durante el régimen militar se produjo la mayor concentración mediática en la historia de este país, al destruirse un sistema bastante plural que se había venido desarrollando durante el último medio siglo de democracia: se liquidó la TV estatal, se creó la comercial, se desarrolló la mayor red de emisoras en manos del Estado con radio Nacional de Chile a la cabeza, a partir de muchas frecuencias expropiadas al movimiento de izquierda, y se mantuvo un férreo control sobre la prensa. Con la llegada de la democracia se repuso la base jurídica de la libertad de expresión, severamente recortada durante el régimen anterior. Respecto a los medios estatales, se optó por hacer de TVN un canal público, por privatizar y desarmar la red de radios del Estado y en el caso del diario de Gobierno, por mantenerlo con una curiosa fórmula donde se mezclaba la presencia de privados y la propiedad del Estado, pero dándole a los primeros el control del diario a través de acciones preferentes. Eso mantuvo a La Nación como un diario gubernamental que tuvo alguna justificación mientras el Ejecutivo estaba en manos de un sector diferente al que domina el resto de los medios, ya que con su existencia ayudó, de alguna manera, a equilibrar el arco de posturas editoriales.

-Pero el problema es que cambio el Gobierno y el actual ya no necesita más medios porque la mayoría le son favorables…

Al cambiar el signo del gobierno la Nación dejó de tener el sentido que alguna vez tuvo y, entonces, parece una medida racional replantearse el rol del Diario Oficial, un monopolio del Estado que ha subsidiado al diario La Nación y ha producido cuantiosas ganancias para los accionistas privados del periódico y para el fisco, durante 20 años, que no es poco. Ahora, es evidente que al quitarle el subsidio del Diario Oficial, que es lo que desea hacer este Gobierno con un proyecto de ley que está presentando, La Nación como tal deja de ser viable y su directorio estaría optando por una fórmula de mercado que consiste en transformar a La Nación en un diario digital.

diario público 2-¿Existe otra alternativa?

Si, existen otras alternativas, porque el problema de fondo que se plantea el país es cómo se asegura la expresión del pluralismo y la diversidad a nivel de medios de comunicación. Si bien en la Constitución y las leyes chilenas está teóricamente garantizada la libertad de expresión y de información, no existe una base material que permita efectivamente ejercer estas libertades, considerando las distintas perspectivas ideológicas, políticas, sociales y culturales presentes en nuestro país. Ahora, si el Diario Oficial deja algo así como 4 mil o 5 mil millones de pesos anuales en utilidades, se puede imaginar la creación, a partir de esos recursos, de un fondo concursable, que permita el surgimiento de nuevos medios con la entrega, por ejemplo, de subsidios decrecientes durante 5 años. En este sentido es preciso recordar que los principales diarios de este país recibieron subsidios muy importantes durante el régimen militar, muchos millones de dólares para subsistir.

-¿Y en qué tipo de medios está pensando para que postulen a esos subsidios?

Estoy pensando en medios como Clarín que hicieron historia en el periodismo nacional, que fueron severamente dañados en su patrimonio con el Golpe Militar y a los cuales el Estado no ha indemnizado adecuadamente, negando la posibilidad de que el país tenga una diversidad de líneas editoriales.

-¿Qué organismo sería el encargado de administrar esos fondos?

Es perfectamente posible pensar en un Consejo Nacional de Prensa Radio y TV que pudiera asignar con criterios técnicos esos fondos. De hecho me parece muy interesante que surja una plataforma convergente para regular el cumplimiento de la función social de los medios en su deber de informar, orientar y entretener a la ciudadanía. Muchos de ellos violan principios de ética periodística elemental, abusando, por ejemplo, de fuentes no identificadas o no dando debida reparación a personas injustamente aludidas.

repartidor de periódicos“No se justifica un diario de gobierno”

Pero usted habla de crear un fondo concursable, además del financiamiento de La Nación…

No. Creo que en Chile, en las actuales circunstancias no se justifica para nada un diario de Gobierno. Me parece mucho más sano que una democracia intencionadamente busque generar distintas perspectivas editoriales a nivel de medios y eso sería posible a través, por ejemplo, de este fondo concursable. Lo que está sucediendo ahora es el peor escenario, porque significa la cesantía de una cantidad importante de periodistas, de técnicos y administrativos y era perfectamente viable que parte de estos profesionales se reciclaran en proyectos de medios alternativos que pudieran postular a este fondo concursable.

-¿Y qué le parece la fórmula presentada al Parlamento por el sindicato Periodístico de La Nación, donde se propone convertir al periódico en un diario público, con una estructura parecida a la de TVN?

No me parece viable, porque la estructura de TVN es la fórmula perfecta para un medio neutro, entre comillas, donde el pluralismo se mide en los segundos de aparición de los actores centrales y que trasmite valores no demasiado subversivos y bastante funcionales al modelo. Creo que repetir esa fórmula en un diario público no sería ningún aporte al pluralismo.

“El mercado de la publicidad es profundamente ideológico”sueños digitales 6

¿Cómo considera que estamos en el contexto regional en cuanto a libertad de expresión y regulación de los medios?

En América latina se ha abierto una discusión respecto de los medios, en cuanto a la forma en que cumplen su deber, cómo fortalecen o debilitan las instituciones democráticas y cómo expresan la diversidad de un país. En algunos como Argentina se ha expresado en una Ley de Medios, también en Brasil, en Bolivia, en Venezuela. Hay un debate instalado y Chile no puede ser inmune a él. Es hora de que los sectores democráticos del país planteen esa discusión indispensable, porque hay una sospecha de que los medios no están haciendo todo el aporte que debieran para fortalecer la democracia, devolver la dignidad a la política y mejorar las instituciones republicanas. Se requiere una prensa menos dócil en su relación con la autoridad, más cuestionadora, con mayor capacidad de llegar a fondo y de ofrecer perspectivas distintas. La gran prensa en Chile representa al pensamiento dominante, a intereses económicos y perspectivas políticas que sólo reflejan a una parte del país. Este pluralismo sesgado impresiona muchísimo a observadores extranjeros que no entienden cómo en Chile no existe otro tipo de medios.

¿Pero, usted responsabiliza al duopolio de que medios como La Época, Diario Siete y hace poco Diario 1 no hayan logrado despegar?

El mercado de la publicidad en Chile está dominado por 70 u 80 grandes avisadores y es profundamente ideológico. Tenemos un empresariado comprometido con una opción ideológica y política y eso hace muy difícil que los medios que disienten de esa visión puedan vivir de ese mercado. Es necesario asumir que cautelar el pluralismo tiene un costo para el país. Nosotros en revista Apsi –al igual que en Cauce o revista Análisis- llegamos a vender una cantidad muy importante de ejemplares y no teníamos un solo aviso publicitario. Eso era previsible en un régimen militar, pero es bastante menos razonable en una democracia.

-Resulta coherente, en todo caso, con “la política de la no política de medios” de los primeros años de la Concertación…

Eso no es cierto, porque hubo una política, equivocada, pero política al fin, que era la de entregarle el pluralismo a los grandes medios pensando que ellos practicarían en su interior el equilibrio y la veracidad informativa en busca de las audiencias. La historia de estos 20 años demostró que esa fue una política profundamente equivocada y es una de las causas de que cada vez exista menos pluralismo en los medios de comunicación.