¿Medios sordos y ciudadanos mudos?

grafittiVictoria Uranga / El quinto poder.cl / Una democracia sólida necesita que los medios de comunicación hagan bien su trabajo, o sea que informen a las personas para que tomen decisiones en libertad. El nuevo escenario político reabrió el debate en torno a los daños que produce la concentración de los medios, las importantes limitaciones la libertad de expresión que aún existen en nuestro país y la necesidad de mayor pluralismo.

Por otro lado, el terremoto del 27 de febrero, demostró que la ciudadanía (o un cierto segmento de ésta) está utilizando las redes en forma intensa, ya sea para obtener información producida localmente y que los canales formales no conocen o no transmiten, y también para fiscalizar el actuar de las autoridades ante situaciones que los afectan en su vida diaria.

Con el poder económico, político y comunicacional a su favor de un sólo grupo tendremos una agenda empobrecida y homogenizada en torno a las visiones de mundo de la derecha. Aire fresco podría venir con el fortalecimiento de los llamados medios alternativos o nuevos espacios de participación ciudadana que hoy de distintas maneras exploran las grandes ligas de los medios masivos.

Pero este dinamismo requiere de ciudadanos activos, en al menos dos niveles 1) la responsabilidad de estar informado y 2) el aprovechar los espacios de participación que ofrecen los medios. Informarse adecuadamente no es fácil, requiere un rol activo de buscar fuentes diversas y contrastar. Recordemos que la gran mayoría de los chilenos sólo se informa con la televisión. ¿Serán necesarios proyectos que potencien lecturas críticas de los medios? ¿Qué implica un rol activo y responsable de los ciudadanos en el consumo mediático? ¿Se puede facilitar que los ciudadanos accedan a medios diversos con opciones alternativas a la construcción oficial?

Los reportwitteros de TVN y la Red de Diarios Ciudadanos son ejemplos de los nuevos espacios que se han creado con colaboraciones ciudadanas como materia prima. ¿Hay nuevas agendas que surgen de estos aportes o sólo son estrategias de marketing disfrazadas de participación? ¿Podemos utilizar esos aún pequeños espacios de interlocución para que otros actores sociales, otras voces y otros intereses entren en el gran que muestran los medios masivos? ¿Qué necesitamos hacer para pasar de la denuncia de hoyos en las calles o semáforos descompuestos a que los ciudadanos también aporten de los temas que hasta ahora sólo fueron para fuentes oficiales? ¿Qué acciones pueden ayudar a que el periodismo ciudadano empodere a grupos de la sociedad tradicionalmente silenciados?

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