¿Por qué molesta tanto ‘Las Argandoñas’? Cuestionamientos al rol público de TVN

La molestia por la millonaria inversión de TVN en un reality que mostrará la vida privada de una de sus principales figuras televisivas, ha encendido un intenso debate sobre cuáles debiesen ser los lineamientos del canal estatal, y cómo este reality vulnera su verdadero sentido público.

En youtube es posible encontrar el video “Con los 390 millones de las Argandoña ¿Qué se puede hacer?”, segmento del programa de cable ‘Demasiado Tarde’ conducido por Nicolás Copano, en el que se critica la inversión del canal público, comparando esta con una serie de otras inversiones que, de manera evidente, son  infinitamente más valiosas que las de pagar un sueldo multimillonario a Raquel Argandoña y su familia. Indudablemente, este tema sigue generando molestia, y parece que está lejos de acabarse ¿Por qué molesta tanto que la TV pública financie un programa como ‘Las Argandoñas?

Razones del malestar contra TVN

La oferta programática de la TV pública debe tener un rol diferenciador con respecto de la oferta de la TV privada. Esto quiere decir que, mientras los canales privados orientan su programación principalmente a objetivos comerciales, el canal público debe ofrecer a las grandes audiencias  contenidos diferentes y  enriquecedores que abran la TV a una pluralidad de universos existentes en el país. Debiera garantizar el debate  de ideas entre todos los sectores políticos y sociales y atender, también,  a sectores ausentes de la TV comercial como científicos y artistas de diversas especialidades.

TVN reconoce tener una misión de canal público, pero no cuenta con un financiamiento estatal que le permita salirse de la uniformidad de  formatos y rostros de los canales comericales. El malestar que ha provocado la producción de alto costo del reality llamado popularmente “Las Argandoñas” es una muestra evidente de la gran encrucijada en que se encuentra el ente estatal. Resulta evidente que el autofinanciamiento, lleva a la TV pública  a desnaturalizar el objetivo de su existencia.  Cuesta entender que el financiamiento logrado gracias a la publicidad sea utilizado para programas como este y no para destinarlo a cumplir su misión, argumento con que sus Ejecutivos suelen defender el modelo actual  de autofinanciamiento del canal público. Algo no funciona si el peso de la TV de peor calidad supera a la que justifica su existencia.

La asumida misión de canal público de TVN, debe  ser reconocible en la totalidad de la parrilla programática de TVN, y es precisamente esto lo que molesta de la millonaria inversión en sueldos de un docureality que mostrará las vidas de personajes televisivos que se han destacado por escándalos personales y peleas con otros personajes televisivos.

No es sólo TVN la que está llamada a reconsiderar su importancia y responsabilidad social. La TV en general no puede ser concebida sólo como un negocio, pues el espectro radioeléctrico que usan los canales para transmitir sus señales son un bien público, y estos son concesionados por el Estado, por lo tanto, todos los canales debiesen tener una responsabilidad social con respecto de los contenidos que transmiten, y no promover valores antidemocráticos como discriminación a las minorías, violencia, etc., que es lo que se le critica y se le ha criticado innumerables veces a muchos programas similares al docureality “Las Argandoña”.

Ver video «Con los 390 millones de las Argandoñas ¿Qué se puede hacer?