Por un canal de televisión infantil

Tv diarioClaudio Avendaño Ruz / Director magíster internacional en Comunicación / Desde hace un tiempo, un colectivo de productores, académicos y docentes viene trabajando para aunar esfuerzos y criterios con el fin de que exista una señal de televisión infantil que permita por un lado difundir la producción nacional y, por otro, disponer de un canal para que padres y docentes tengan una cierta garantía de calidad audiovisual y contenidos apropiados para los niños y las niñas.

La discusión que está emergiendo a propósito de la Ley de Televisión Digital Terrestre (TDT) abre muchas dimensiones en la conversación sobre el tipo de televisión que queremos como sociedad. Uno de los aspectos más controversiales apunta directo a la programación consumida por los niños. Sabemos que los pequeños no se remiten sólo a ver televisión infantil y, aún más, se ha comprobado que a medida que avanzan hacia la adolescencia empiezan a utilizar en mayor proporción las tecnologías digitales (TI).

A pesar de ello, existe un cierto consenso entre los padres, docentes e interesados en el tema de que es indispensable aumentar la producción y exhibición de programas para niños que se caractericen por combinar la entretención con la formación (no necesariamente en un sentido escolar/curricular). No es una mezcla extraña ni un ideal inalcanzable: desde Plaza Sésamo (en 1972 comienzan las transmisiones en Latinoamérica) hace más de 40 años, pasando por el paradigmático Pin Pon, permanecen en la memoria de los chilenos variadas y exitosas propuestas televisivas que han integrado placer y aprendizajes socialmente deseados.

Desde hace un tiempo, un colectivo de productores, académicos y docentes viene trabajando para aunar esfuerzos y criterios con el fin de que exista una señal de televisión infantil que permita por un lado difundir la producción nacional y, por otro, disponer de un canal para que padres y docentes tengan una cierta garantía de calidad audiovisual y contenidos apropiados para los niños y las niñas. Muchos plantearán sus dudas respecto al financiamiento de los programas, es necesario tener presente que parte del Fondo de Fomento a la Calidad del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) se destina a estos fines y, en una segunda etapa, se debería crear un fondo público especial para lo mismo. También existen otras iniciativas para generar un canal exclusivamente educativo, como de la campaña surgida a partir del sitio www.porunatveducativa.cl.

Con todo, un canal de orientación pública destinado preferentemente a niños/niñas, padres y maestros, debe también asumir otras funciones. Por un lado, dar orientaciones explícitas a los padres y docentes respecto de las características de los programas y hacia quienes van dirigidos especialmente (grupos etarios). Pero hay que ir aún más lejos. Se hace necesario crear un programa de educación en medios, cuya misión central sea formar en un sentido amplio a la ciudadanía en torno a las propuestas simbólicas de la televisión y de los medios masivos y TI. Herman Chadwick, presidente del CNTV, escribió hace poco acerca de lo imperioso que resulta dar pasos acertados y avanzar en esta materia. En este sentido, este organismo público se alinea con las recientes tendencias internacionales, entre las que cabe destacar el trabajo del Centro Audiovisual de Cataluña (CAC).

Esto no significa que se consideren sólo programas chilenos. Al contrario, se trata de que estén presentes en pantalla producciones de otros países y no sólo del circuito comercial al que tenemos acceso en la actualidad. Hay que considerar producciones de otros continentes, porque ¿qué más enriquecedor para la formación de un niño o niña que conocer cómo son y cómo viven sus pares en otras partes del mundo? Ésta es una de las ventajas de la globalización, pero no de aquella que ha fijado exclusivamente la mirada en ciertas partes del planeta. Si mediante los tratados de libre comercio que tenemos con muchos países del mundo podemos acceder a sus productos, con mayor razón debemos intercambiar producciones audiovisuales infantiles.

Por otra parte, un canal de televisión dirigido al público infantil debe convocar a los expertos e investigadores en el área para incluir en las producciones televisivas los adelantos en la investigación en el área. En Chile desde la década de los ‘80 se registran trabajos de investigación en universidades, ONG’s y organismos públicos. Aún más, es vital convocar a la amplia gama de interesados, productores, investigadores, docentes y académicos para discutir las líneas de acción del futuro canal local para niños. En la medida que se unan voluntades y se acerquen posiciones e intereses, se podrá concretar una oferta televisiva infantil de calidad, capaz de enriquecer la vida de nuestros niños y niñas. De seguro nos hará sentir más satisfechos con esa pantalla que se ha instalado en la mayoría de las habitaciones de nuestras casas.

* Director magíster internacional en Comunicación Universidad Diego Portales