Por una construcción periodística más responsable

niñosVictoria Uranga*/ Directora cátedra Unesco-UDP / Muchas veces nuestra denuncia hace aún más daño a una terrible situación: cámaras que siguen a niños que no quieren hablar, víctimas de explotación sexual.

Si al niño “Cisarro” lo hubiéramos nombrado en nuestras crónicas simplemente como Cristóbal, habríamos contribuido a su protección. Hay cientos de Cristóbal en todo Chile, pero poquísimos Cisarros en Santiago. Cada vez que enfatizamos en el lenguaje la pobreza como “situación” y no como “condición”, remarcamos que es algo que podemos cambiar. Algo similar ocurre cuando apostamos por incluir entre las fuentes también a aquéllas que tienen menos acceso a los medios de comunicación y así potenciar un debate social más diverso. Estos son sólo algunos ejemplos de las opciones de construcción que a diario tomamos los periodistas.

Si nos alejamos del paradigma de la objetividad y su implícita obligatoriedad para hacer creer como verdadero, es la construcción de realidad responsable y consciente un camino para que el periodismo cumpla con su importante rol social. A esto se suman los esfuerzos por hacer de la ética una transversal en la formación y la práctica cotidiana, pese a las rutinas y exigencias laborales. Sin juicios moralistas ni intentado imponer pautas, a este escenario se suman los aportes y llamados de atención que vienen desde distintos sectores de la sociedad. Éstos nos recuerdan que no cualquier periodismo sirve.

La ONG Raíces (www.ongraices.cl) realizó durante noviembre el concurso “Comunicar sin daño”. Estudiantes de periodismo se motivaron a explorar la explotación sexual infantil, la trata de personas y el turismo sexual. Temas que cuando hacen noticia suelen ser el último peldaño de violación de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Lamentablemente, muchas veces nuestra denuncia noticiosa hace aún más daño a una terrible situación: cámaras que siguen a niños y niñas que no quieren hablar, víctimas de explotación sexual identificadas sin necesidad y abusadores (mal llamados sólo clientes) sin ser investigados periodísticamente.

En el escenario internacional, la agencia Pandi, que es parte de la red de noticias de infancia más importante de América Latina, ANDI (www.redandi.org), presentó los resultados del análisis de 11 mil 151 noticias sobre niñas y niñas de Colombia. El material de los doce medios impresos más leídos de ese país muestra algunas dimensiones de la construcción noticiosa que sabemos nunca es inocua. Violencia fue el tema más abordado en 18% de todos los artículos. Sólo 17% de las declaraciones y testimonios incluidos en los textos pertenecen a niños, niñas y adolescentes. Con respecto al rol fiscalizador, en 5% de los artículos los periodistas formularon denuncias frente a la vulneración de los derechos de la niñez o la adolescencia, y sólo en 2% de los casos mostraron posibles soluciones frente a las temáticas planteadas.

¿Cuál es la situación de Chile? En infancia y periodismo tenemos acercamientos limitados. Insólitamente nuestro país es uno de los inexplicables ausentes en la Red ANDI conformada por trece países de la región. Pero en periodismo y pobreza, Chile sí tiene avances. Desde 2004 el tema lo trabaja la Alianza Comunicación y Pobreza (www.comunicacionypobreza.cl) integrada por la Fundación para la Superación de la Pobreza, el Hogar de Cristo, la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales y la Fundación Avina.

Además de las investigaciones que año a año nos entregan insumos de las particularidades de la construcción de pobreza en nuestros medios, un premio anual destaca las mejores prácticas. El lunes 30 de noviembre de 2009, el Museo de Bellas Artes estuvo de fiesta. Se realizó la cuarta versión del “Premio pobre el que no cambia de mirada”. Se premió a los mejores dentro de los más de cien periodistas de medios escritos, radiales, televisivos y digitales que postularon. Estos profesionales se la jugaron por abordar la pobreza sin estigmatizaciones, de una manera innovadora, desde sus oportunidades de superación e investigando sus múltiples causas y características. Estos ganadores y ganadoras nos muestran que no sólo es deseable, sino que es posible superar la pobreza. También que los caminos para lograrlo son diversos, incluyendo el comunicacional.