Programación electoral 2013 en TV ¿estuvo a la altura de las necesidades del país?

Observatorio Fucatel.

Nadie podría dudar de la importancia que tuvo la TV en la conmemoración de los 40 años del Golpe de Estado, a través de programas en horarios prime y dirigidos a audiencias masivas como fueron las entrevistas de “Mentiras verdaderas” de La Red, programas especiales del departamento de prensa de Canal 13 y TVN y, principalmente, el programa de reportajes “Chile, las imágenes prohibidas” y la miniserie de ficción “Ecos del desierto” de Chilevisión, además de ediciones especiales de “El Informante” y otros. Quedó de manifiesto, como en otras oportunidades,  la importancia en que la TV contribuya y participe del acontecer del país, logrando no sólo marcar agenda sino que, especialmente,  integrar  a sectores que no tienen acceso a otros medios de información como internet, lo cual se puede corroborar por el alto interés en estos programas que fueron siempre premiados por el rating.

A pesar del éxito de la conmemoración, para estas elecciones no vimos el mismo interés de parte de los canales de insertarse en el corazón del debate nacional. A  pesar de la particularidad  de tener 9 candidatos, prueba de la efervescencia participativa de sectores que hasta hace poco no postulaban candidatos a este cargo, no crearon programación especial más que la ya tradicional entrevista personal de Don Francisco en “Las caras de la Moneda” de Canal 13, y entrevistas a candidatos en informativos, programas de trasnoche o muy temprano en la mañana.

El único espacio equitativo de exposición de los proyectos y programas de los candidatos fue la franja electoral, la cual dio espacio tanto a parlamentarios como presidenciables para que cada uno, a su manera, se refirieran sobre lo que quisieron poner en el centro de discusión de la ciudadanía de acuerdo a sus propios programas.  El otro espacio fue el debate de Anatel transmitido los días 29 y 30 de octubre, el cual a pesar de la dificultad de tener que enfrentar a 9 candidatos, logró que cada uno pudiera referirse sobre educación, salud, delincuencia y otros temas de interés nacional.

En ambos casos, sin embargo, estamos hablando de cargas públicas a los canales de TV como contraparte del uso del espectro radioeléctrico, entregado gratuitamente,  que es un bien público nacional. El resto de la programación expresa y promueve indiferencia frente a  estas elecciones, satisfaciendo las necesidades de comunicación de presidenciables y parlamentarios  escasamente  en sus espacios informativos.

Lo anterior es preocupante si consideramos el resultado del estudio realizado por Fucatel junto a Fundación Friedrich Ebert con el apoyo de OE Medios, en que como resultado general, observa que alrededor del 80% del tiempo de los noticiarios prime dedicado a cobertura de candidatos presidenciales sólo menciona a las 4 candidaturas con mayor aprobación en las encuestas, mientras el resto de los candidatos no alcanzan ni el 4% cada uno. A una semana del fallo del Tribunal Constitucional que rechazó las reservas UDI a la norma de la TV digital que exigirá a los canales mayor pluralismo, creemos importante que  la TV tome conciencia que en Chile la lógica puramente mercantilista está perdiendo cada vez más espacio, y el país le exige que asuma su responsabilidad con la sociedad y la democracia, derivada no sólo del uso del espectro, sino también del impacto social que tiene la TV. Esta indiferencia de la TV no puede continuar si como sociedad y como país, al mismo tiempo, nos manifestamos preocupados por la baja asistencia a las urnas por parte de los jóvenes y la falta de interés en los resultados expresados en los últimos sondeos de opinión.

TVN nuevamente mostró tímidas señales de cumplir con su rol de canal público con las entrevistas del programa “El Informante” y que en el mismo estudio antes citado fue el canal más pluralista y equitativo en la cobertura de presidenciables. Sin embargo, lo anterior no logra cumplir con los estándares que se esperan de un canal que debiera contrarrestar la falta de géneros informativos, e incluir programas de debates, conversación y reportajes que hoy no hay en la TV.