Sadomasoquismo en la red

sado-en-la-redM. Pérez, J.J. Borrás y X. Zubieta* / Soitu.es / Internet es un medio que facilita el contacto entre personas que pertenecen a grupos minoritarios. Es quizás ésta una de las principales claves por las que la red está cambiando las relaciones personales en el planeta. Gente que antes no tenía ni la mínima posibilidad de entrar en contacto con otras afines, a través de la web han conseguido unirse y ganar fuerza. No obstante, este hecho no siempre conduce a situaciones -o a relaciones- positivas. Dejando de lado el tema de la pederastia, que merece un capítulo aparte, en ocasiones internet ha posibilitado situaciones insólitas y otrora inimaginables. 

Nos viene a la mente, por ejemplo, el caso del caníbal de Roteburgo, Armin Meiwes. En 2001 puso anuncio buscando a su víctima. Meiwes tuvo una relación muy estrecha con su madre, una mujer dominante, que lo acompañaba a todos sitios hasta que murió. Él entonces tenía 38 años y vivía en una enorme mansión en ese pequeño pueblo alemán y por lo que se cuenta era un hombre solitario, con unas habilidades sociales pobres y muy probablemente rasgos esquizoides. Era informático de profesión, abiertamente bisexual y una persona sumamente excéntrica.

El anuncio de Armin Meiwes decía lo siguiente: “Busco a hombre fornido de entre 18 y 30 años para ser asesinado y luego consumido”. Recibió muchas respuestas de hombres masoquistas, pero los candidatos se fueron echando para atrás al irse dando cuenta de que la propuesta era real. El único que siguió adelante con la idea de llegar a conocer a su futuro homicida fue Jürgen Brandes.

Por su parte, Brandes contaba con una personalidad marcadamente masoquista. Arrastraba un acusado sentimiento de culpa por el suicidio de su madre, ocurrido cuando él tenía 12 años. En el juicio saltaron detalles de sus prácticas sexuales habituales, las cuales implicaban un rol sumiso ante distintos tipos de agresión.

El crimen tan sólo salió a la luz cuando un estudiante austriaco encontró otro anuncio similar publicado por Meiwes en internet y decidió avisar a la policía. Meiwes ya estaba a la busca de más víctimas voluntarias. A lo largo del juicio insistió en que la muerte y posterior ingesta de trozos de carne de Brandes había sido parte de un pacto fundamentado en una fantasía homosexual sadomasoquista.

En el computador del caníbal, los investigadores hallaron más de 200 contactos en internet que compartían sus fantasías sádicas. Desde nuestra perspectiva, el tema de la fantasía es fundamental en este drama. Tanto un individuo como el otro tenían fantasías sexuales complementarias, las cuales se desbordaron. Condujeron a la muerte de uno y a la detención, enjuiciamiento y cadena perpetua del otro. Al analizar la historia da la impresión de que ambos deseaban una fusión capaz de trascender la muerte.

¿Cuál es tu opinión con respecto a esta historia? ¿Es posible evitar este tipo de dramas en internet? ¿Qué cuidados sueles llevar al crear contactos por la red? ¿Has visto anuncios de prácticas sexuales y peligrosas que nunca te atreverías a realizar?

*M. Pérez, J.J. Borrás y X. Zubieta: sexologo y psiquiatra español