Televisión en crisis: comienza la fiesta

Sebastián Montecino / La Nación / Qué es lo que buscaremos en pantalla el 2009: estelares. El apogeo de estos programas va en inversa relación con lo mal o bien que estemos los chilenos. Imposible no acordarse del auge de “Viva el lunes” en pleno colapso asiático. La función evasiva del entretenimiento liviano se expresa con toda su fuerza en crisis económicas.

La sostenida baja en la inversión publicitaria de los últimos meses tiene inquietos a los canales. Algunos toman medidas, planifican y cortan la grasa, como les gusta decir eufemísticamente a los gurúes de la administración para disimular los despidos masivos. Desde el humilde y desconocido Liv TV, hasta Canal 13 y Chilevisión, todos han acusado, de una u otra manera, los efectos de la proyección negativa del próximo año. La crisis económica internacional se viene con fuerza y me atrevo a pronosticar una metamorfosis en la pantalla que ya hemos visto en varias ocasiones.

La disminución de los costos y la rentabilización máxima de cada espacio será una de las consignas para los que pasen la criba de fines de año. En términos menos elegantes, nos van a matar el 2009 a punta de repeticiones, programas envasados y realitys de bajo presupuesto.

Por supuesto, todo eso es por ahora. En algunos meses más, o quizás en un año, cuando los problemas de la economía sean trágicamente reales, el consumo de televisión aumentará, como sucede desde siempre en tiempos difíciles, y los chilenos correrán a sus televisores después de un día de pellejerías, pidiéndole a la caja idiota que se comporte de la manera que mejor sabe: como idiota.

Y qué es lo que buscaremos en esa pantalla. La respuesta es sencilla: estelares. El apogeo de estos programas va en inversa relación con lo mal o bien que estemos los chilenos. Imposible no acordarse del “Martes 13” de los ochentas o del auge de “Viva el lunes” en plena crisis asiática. Mientras peor sea la realidad, más nos volcamos a ese circo insustancioso de siliconas, escotes de un metro cuadrado, futbolistas retirados, estrellas internacionales que apenas hablan español y modelos de consumo inalcanzables. La función evasiva del entretenimiento liviano se expresa en toda su fuerza cuando las cosas van mal.

Qué podemos esperar entonces de la televisión chilena el próximo año además de la décima repetición de “La Fiera”, los 2 ó 3 episodios diarios de “Los Simpsons” o la última copia del reality de moda en Europa: pues mucho glamour y un futuro auspicioso para programas como “Morandé con Compañía” o “Animal nocturno”.

Así es señores: comienza la crisis, comienza la fiesta.