TVN indaga en los sentimientos de los chilenos

OBSERVATORIO / “Chile y los chilenos: del dormitorio a la plaza pública” es el sugerente  título de un estudio de tendencias y estrategias editado por Televisión Nacional de Chile y escrito por Jorge Cabezas, Sergio España y Alejandra Hinojosa. En una edición de lujo matizada por excelentes fotografías, columnas de opinión, encuestas y testimonios, los autores se propusieron “analizar y determinar las tendencias que, a nuestro juicio, marcan el devenir de nuestro Chile pujante, sorprendente y perplejo” y revisar el quehacer de los chilenos “desde la cama a la plaza pública, desde lo privado a lo comunitario” con el denominador común de una inteligencia colectiva “que es más solidaria, activa y práctica que el discurso pesimista que a ratos domina a los medios de comunicación”, según confiesan los propios autores, dos periodistas y una socióloga, dos de ellos ligados a la dirección de contenidos en TVN.

El texto pretende interpretar la complejidad de las audiencias cada vez más informadas y exigentes. Para ello los redactores combinan un abanico de recursos y apelan a la experiencia de programas como Informe Especial, Esto no tiene Nombre o las Crónicas del noticiero 24 Horas, contribuyendo a desmontar prejuicios  bajo una mirada que vincula temas aparentemente tan disimiles como la sexualidad, la vida familiar, la revolución tecnológica, la tercera edad, las organizaciones ciudadanas, la meritocracia y la sociabilidad en la red, entre otros.

Se confunde el trabajo con el ocio

En el plano de las revelaciones nos encontramos, de acuerdo al estudio, en un país más optimista de lo que suponemos y menos temeroso del prójimo de lo que podría indicar una lectura rápida de los reclamos de la ciudadanía en los informativos televisivos. Los chilenos estamos cada vez más preocupados de la familia en un país que se suele caracterizar por su obsesión trabajólica, menos enclaustrados y más participativos, más interesados en el placer que en el deber, vulnerables, pero asegurados y con un miedo casi patológico a la delincuencia desmentido por las implacables cifras que indican un estancamiento en los porcentajes de víctimas de delitos. Incluso el sentido del tiempo estaría cambiando de manera vertiginosa. De acuerdo a lo que plantea el sociólogo Carlos Catalán, “las nuevas tecnologías de la información, Internet y el teléfono móvil” ocupan un lugar central en las estrategias de las personas para maximizar el valor del tiempo, lo que se traduciría en la pérdida de límites entre el tiempo del trabajo y el tiempo libre como sucede, por ejemplo, cuando revisamos facebook en la jornada laboral o el email corporativo durante nuestro espacio para el ocio. También visualiza -quién sabe si para bien o para mal- el fin de los tiempos muertos, porque la conectividad de las nuevas tecnologías permitiría, según el sociólogo Catalán, aprovechar todos los tiempos. En vez de no hacer nada esperando una consulta médica, por ejemplo, podemos realizar otras actividades en forma paralela, desde las productivas -una llamada de trabajo- hasta las lúdicas como escuchar música o jugar en el móvil. Siempre en el imprevisible campo de la tecnología, los autores sostienen que si bien los nativos digitales se mueven con soltura en las nuevas aguas, un buen número de adultos estaría mirando con recelo este proceso donde los hijos se convierten en maestros de los padres.

La publicación es generosa en diagnósticos y estadísticas sobre los más variados tópicos: por citar algunas, el 39 por ciento de los chilenos reconoce no tener ningún amigo en el barrio, el 23 por ciento declara tener uno y el 24 más de uno, sin embargo, el mismo estudio nos presenta a los vecinos del Barrio Yungay en pie de guerra con las constructoras y dando la batalla por conseguir que ese territorio sea declarado zona típica, acción colectiva que desmentiría el mito del chileno individualista y taciturno. En cualquier caso, la participación social como la entendiamos tradicionalmente aparece muy debilitada en Chile: El 94.5 por ciento de los ciudadanos declara no pertenecer a ninguna organización social y apenas el 11 por ciento integra alguna organización vecinal. Mientras tanto, Internet se ha convertido en uno de los principales centros de sociabilidad, de intercambio y creación de nuevos contactos: millones de usuarios conviven en la red y surgen grupos unidos por intereses comunes que se organizan en torno a ellos. En Chile hay más de 700 mil personas conectadas por facebook y el 42,5 de los usuarios de Internet declaran haber conocido gente en el espacio virtual.

Espejo de Chile

A lo largo de las 103 páginas abundantemente ilustradas e impresas en los Talleres Salesianos, rinden testimonio dueñas de casa, deportistas, ancianos participando en alfabetización digital, publicistas, siquiatras, compradores de acciones, dueños de compañías de seguros, estudiantes esforzados, analistas políticos, periodistas, abogados, sicólogos clínicos, hombres y mujeres que han sido infieles, parejas en terapia sexual, adolescentes cibernéticos, ingenieros comerciales, sociólogos expertos en tendencias y estrategias, dueñas de casa preocupadas por la delincuencia, ingenieros especialistas en marketing digital, y el propio Daniel Fernández director ejecutivo de TVN quien señala, en el prólogo titulado “El espejo de Chile”, que la televisión pública tiene como mandato “reflejar al país en su diversidad, fortalecer la identidad nacional y conectar a los chilenos en todo momento y lugar”. Promesa que, según Fernández, se cumpliría en esta publicación al aportar nuevos datos sobre los sentimientos, temores y sueños de las audiencias.